Comunicaciones

Aquí tenéis las comunicaciones que van a presentarse en el Congreso ordenadas alfabéticamente. También las podéis consultar y descargar en los siguientes enlaces:  libro de abstracts y Comunicaciones

Álvarez Rozada, José Ovidio (Oviedo): ¿Globalización o Geopolítica? ¿Qué queda de la soberanía popular? “

La retórica de la globalización apela al empuje arrollador de un mercado cada vez más mundializado, de un mundo interconectado gracias a la revolución digital, la expansión de las telecomunicaciones y la evolución del transporte, que prosiguen con la paulatina aniquilación del espacio y el tiempo por la técnica que inauguraron la navegación transoceánica, el ferrocarril y el telégrafo. Tal dinámica dibuja una abigarrada red de intercambio de bienes, servicios e información, sujeta a la lógica del beneficio, que regaría de prosperidad a las sociedades que se adhieran a su dinámica. Integrarse en la globalización, eliminando las barreras al flujo de compraventas y a la circulación del capital, sería la clave del progreso social. Los estados y los intereses nacionales se habrían ido disolviendo para dejar paso al metabolismo del mercado mundial, alimentado por la lógica de la competencia.

Las actuales guerras comerciales que enfrentan a China y EEUU por el control del mercado del big data y el desarrollo de la tecnología del 5G, así como la apuesta de la Administración Trump por recuperar el proteccionismo recuerdan que tras el manto de la globalización operan no sólo empresas multinacionales, sino también grandes potencias que pugnan por el control de recursos naturales, enclaves de interés militar, tecnologías estratégicas y áreas de influencia, al tiempo que tratan de imponer sus intereses en las regulaciones comerciales. Rasgando el manto de la globalización, asoma la descarnada lógica de la geopolítica condicionando al mercado y a la economía.

Pero además, y sin poder desconectarse de si la verdadera naturaleza del sistema-mundo reside en un mercado global autonomizado o en una compleja dialéctica entre grandes potencias, áreas de influencia y agentes económicos, cabe preguntarse qué margen queda para la democracia y cuál es su alcance. Si según la doctrina de la democracia contemporánea, ya sea en la tradición liberal o en la republicana, el poder y la soberanía habrían de residir en el pueblo, entendido como la ciudadanía de los estados-nación, del cual emanarían las leyes como expresión de la voluntad general, ¿cuál es el alcance de esa soberanía popular o nacional cuando los países periféricos o las potencias medianas tienen que someterse a imposiciones de grandes potencias, de multinacionales que se han hecho con el control de sectores estratégicos de la economía, o asumir fuertes limitaciones a su autonomía gubernamental y legislativa dictadas por organismos internacionales como el FMI?

 Aramburu Zudaire, Mikel (Pamplona): “La radical democracia de José Luis L. Aranguren”     

A partir de varios textos fundamentales de contenido ético-político del filósofo español José Luis L. Aranguren (1909-96), trato en esta comunicación de releer y poner en valor para nuestro presente su pensamiento sobre la democracia que, como vamos a ver, la entiende de un modo etimológicamente radical más allá de la mera formalidad institucional. Buena parte de los escritos trabajados pertenecen a un momento trascendental en la historia reciente de España, como es la llamada Transición democrática (1975-86), lo cual les confiere un valor casi “genealógico” y testimonial del régimen entonces “establecido”, para entablar un nuevo diálogo desde la convulsa actualidad política española con el intelectual crítico, independiente de partidos políticos, moralista y reformador moral, que siempre fue Aranguren.

El fundamento de lo que piensa en este tema se halla ya en su Ética y política (1963), un libro netamente filosófico y sistemático en el que plantea primeramente la posibilidad de la relación entre ética y política y después los modos posibles de dicha relación. Aquí especifica el problema de toda democracia, “no como status sino como conquista y re-conquista de cada día” (moralización democrática), y propone un “Estado de justicia social” y democracia real, no sólo política sino inseparablemente también económica y social. Otro título básico a abordar es La democracia establecida: una crítica intelectual (1979), en origen una serie de artículos de prensa que vienen a ser una crónica intelectual de la gestión del gobierno del presidente Suárez en aquel período “constituyente” y “constitucional” tras la muerte de Franco. Me centro en lo que escribe sobre la “organización” de la democracia, en su concepción básica de entender ésta “como moral”, del tema de la representatividad y el de las estructuras y mecanismos limitativos de la democracia. Creo que el pensador abulense de origen vasco aún tiene mucho que decir en la comprensión más cabal de toda democracia, que sobre todo es una tarea siempre inacabada y necesitada de dicha radicalización para poder así hacer frente a las constantes amenazas de extremismos y populismos de toda índole (a este respecto, Aranguren es también autor de un librito titulado Qué son los fascismos, de 1976).

Por último, y en continuidad a estas reflexiones, interesa rescatar lo esencial de otros escritos posteriores de Aranguren, en concreto a partir de 1982 y hasta su muerte ­-justo el período de los gobiernos del PSOE-, reunidos bajo el tema genérico de “la izquierda y el poder”. En ellos hace valer la demanda ética frente a la demanda política, mostrando su talante personal e intelectual de constante “lucha por la democracia” sin abandonar “una moderada pero firme disidencia”. Concluyo brevemente poniendo en conversación a Aranguren -pues “el espíritu no muere…la palabra no puede extinguirse”-, con algunas cuestiones del debate actual en torno al papel de la izquierda política, si es que podemos seguir siendo de izquierdas, sobre todo a partir de su supuesto naufragio o deriva reaccionaria en las últimas décadas y más allá de la trampa de la diversidad, en la defensa y reconfiguración de dicha democracia verdaderamente radical.

Argyriou,  Konstantinos (CSIC & UAM): “Migración de género, passing e intelilibilidad post-recesionaria”

Las transformaciones legislativas revolucionarias de la última década a nivel europeo han supuesto una liberación para los cuerpos trans completamente inimaginable incluso a principios del nuevo siglo. Después de series de informes a principios de los años 2010, la década cierra con una creciente despatologización trans a nivel judicial, con el gradual declive de la anterior exigencia de evaluaciones multidisciplinares o de “experiencias de vida real”. El WHO acaba de quitar la incongruencia de género de su manual de diagnósticos ICD-11, resituándola bajo nuevos estatutos lingüísticos entre cuestiones de salud sexual. Dicha modificación, fruto de la insistencia y resiliencia activista, señala el paso a una nueva etapa en la construcción no solo de políticas públicas sino de clasificaciones diagnósticas e intervenciones terapéuticas. La democratización del ámbito terapéutico y de la relación entre usuarios/as y profesionales de salud mental va a la par con las técnicas afirmativas y horizontales de asesoramiento. Sin embargo, la duda queda: ¿refleja la institucionalización de la transición un respectivo progreso no solo de los propios colectivos trans, sino también de las sociedades europeas? ¿O es simplemente una mascarada, detrás de la cual el conservadurismo europeo se apoya para combatir la migración de género como hace, por ejemplo, con los flujos migratorios en el Mediterráneo? Los individuos “incongruentes” o autodefinidos en términos de identidad de género cuestionan las fantasías normativas binarias a costa de estar expuestos constantemente a su propia vulnerabilidad, a la desposesión, en términos de Butler (2013), intrínseca a su alteridad. La paradoja de la desposesión es que acaba reevaluando y redefiniendo las nociones de posesión y propiedad, con la consecutiva naturalización y expansión de ideales del capitalismo posesivo. Lo excluido del orden de inteligilibilidad reformula, paradójicamente, la violencia epistémica que lo invalida; en ese sentido, la cuestión trans deviene una cuestión de clase. Aunque ya no necesitan esterilizaciones, divorcios o informes biomédicos exhaustivos, quienes tienen acceso a servicios, conocimiento, apoyo social y canales de Youtube entran a los márgenes inteligibles del passing y refuerzan el conformismo impuesto. La era postrecesionaria y postfeminista marca un giro a la interioridad y una nueva mística de la feminidad, donde lo heredado está consolidado y protegido. Son los cuerpos externos, excluidos, refugiados y prostituidos, los que siguen fuera, atacando sistemas de clasificación que no se abren a la inestabilidad, la interseccionalidad y la multiplicidad de experiencias corporales. La intervención pretende realizar un seguimiento de esas luchas marginales.

Bedia Botello, Bella (UAM): “Paradoja de la tolerancia: totalitarismos, populismos y política”

En mi exposición reflexionaré sobre la problemática del discurso intolerante, ampliamente usado en los últimos tiempos como recurso en propuestas totalizantes y totalitarias con claro objetivo populista. Confluyen aquí conceptos básicos de la sociedad a nivel político como son la democracia, la libertad de expresión y las minorías que entrañan dificultades no tan evidentes como podría pensarse en un primer momento.

A lo largo de los últimos años opiniones totalitarias han aparecido en esferas políticas y religiosas debido a un descontento generalizado de una parte de la población. Esto produce problemas en países democráticos: el razonamiento de cada persona, correcto o incorrecto, tiene que ser respetado como una opinión más encuadrada en la libertad personal. Pero, entonces, ¿qué debemos hacer frente a planteamientos totalitarios? Karl Popper explica de forma eficaz la paradoja que entra en juego: un país excesivamente tolerante corre el riesgo de perder su identidad en pro de un comportamiento intolerante si estas acciones son permitidas. Popper hace una aclaración: las concepciones filosóficas intolerantes deben ser permitidas, pero necesitan ser respondidas usando una racionalidad apropiada. Dicho esto, se ve una clara distinción entre teoría y práctica en el pensamiento de Popper. A fin de encontrar un equilibrio en la tolerancia, la clave podría estar en aceptar toda reflexión intelectual restringiendo la acción. En este caso emerge un nuevo problema: ¿quién o qué regula las acciones aceptables? Generalmente suele usarse la libertad personal como derecho y límite, en una especie de “mi libertad termina donde empieza la de los demás”.

El inconveniente estriba en que toda práctica, toda experiencia, debe estar asentada en un claro fundamento. Todavía más en casos en los que la vida de las personas y su bienestar son tratados directamente. Las ideas originan actos, las palabras tienen poder. En el discurso cristiano suele escucharse que la Palabra es Verdad, podemos usarlo en sede laica también: la palabra es portadora de una idea de verdad. Por lo tanto, su importancia es máxima y debe usarse con cuidado. No en vano la cultura popular advierte: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Volviendo al tema que nos ocupa: todo discurso público debe ser controlado y, de hecho, existen leyes que penalizan y tipifican como delito cierta exposición de ideas: discurso de odio, racismo… Esto es claro ejemplo de la importancia que tienen las palabras porque originan acciones. Se deben establecer límites en sede política, social y cultural; esto equivale a decir que, a fin de cuentas, todos debemos contar con límites personales (entendidos como fronteras de la propia actuación) ya que la colectividad -la sociedad- está formada por un conjunto de individualidades.

Brea García, Sergio (Oviedo): “Hegemonía del populismo. El eje arriba-abajo en la retórica radical-populista: Podemos, Vox y la Agrupación Nacional de Marine Le Pen” 

 El auge de los movimientos populistas y extremistas a lo largo y ancho de todo el mundo es un hecho. En el caso de Europa, la última crisis económica, la desafección hacia las instituciones de la Unión Europea y la crisis de los refugiados, sumados a la constante amenaza terrorista, han impulsado electoralmente, de unos años a esta parte de forma acelerada, tanto a los partidos de izquierda radical como a los de derecha radical. Más que de una excepción, se trata de una regla. En todo el mundo se ha producido un progresivo proceso de radicalización del discurso político correlativo a una paralela radicalización del entorno social y económico en el que se desarrolla y sustenta y del que, de hecho, es consecuencia directa. En su lucha por la hegemonía política, el populismo, entendido aquí como una estrategia antes que como una ideología, constituye el verdadero factor hegemónico subyacente al tiempo que vertebrador de los respectivos discursos o relatos de la izquierda radical, de la derecha radical… y del centro radical. En este sentido, tanto el socialpopulismo de izquierda como el nacionalpopulismo liberal de derecha y el de nacionalpopulismo social de centro no son sino corrientes o movimientos cuyas sustanciales diferencias se levantan, sin embargo, sobre una sustancial semejanza derivada de su compartido carácter populista: la de la sustitución del clásico eje izquierda-derecha por el eje arriba-abajo que no solo vendría a sustituir a aquel, sino que, según sus promotores, sería de facto más auténtico y realista en términos de representatividad política, a fortiori en un contexto de crisis de la misma. Partiendo de esa suerte de tipología populista capaz de enraizar en los tres núcleos en torno a los que se articula el espectro político tradicional -izquierda, derecha y centro-, el objetivo de esta propuesta es dar cuenta de la aplicación que cada versión del populismo hace del eje arriba-abajo en función del lugar que ocupa en el espectro y que, en tanto tal, determina su naturaleza ideológica. Para ello, teorizaremos sobre la condición del populismo como estrategia y sobre la condición de la izquierda, la derecha y el centro radicales como posicionamientos insertos en el espectro político, ejemplificando lo común y lo dispar de sus respectivas versiones del eje mediante un estudio comparativo de la retórica de Podemos (como partido representativo del socialpopulismo), Vox (como partido representativo del nacionalpopulismo liberal) y el otrora Frente Nacional, rebautizado en 2018 como Agrupación Nacional, de Marine Le Pen (como partido representativo del nacionalpopulismo social). Se pretende con ello arrojar luz sobre las múltiples variables del populismo en tanto fenómeno político de máxima actualidad teórica y práctica, así como sobre las similitudes y las disimilitudes existentes entre sus diversas y principales manifestaciones en relación al tradicional espectro inserto en el par izquierda-derecha que dichos populismos tienden a impugnar.

 Cambria, Domenico (Institut Catholique de Paris): “La política del yo y del otro a partir de la autoinmunidad y de la democracia”

La política del yo se caracteriza por ser un envío comunitario que interesa una alteridad desconocida. Para presentar este enlace leeremos al filósofo Jacques Derrida a través de dos nociones de su pensamiento: autoinmunidad y democracia. Primero, la autoinmunidad es una categoría que nos permite mostrar cómo el yo pierde su carácter autorreferencial al abrirse al excedente de la alteridad. Hay dos aspectos de la categoría de autoinmunidad: como fenómeno biológico, se dirige contra la vida misma, causando la autodestrucción; como una disfunción dentro del sistema inmunológico, conduce a la posibilidad de acoger al otro, gracias al paso de la inmunidad absoluta de uno mismo. Estos dos perfiles permiten comprender el vínculo con la estructura política de la democracia. De hecho, la transición del cierre del yo a la apertura del otro viene dada por el principio autoinmune porque el yo mantiene contra el mismo la acción de negación normalmente dirigida contra la amenaza externa. Eliminando cualquier cierre autoritario, el yo se abre a una práctica política comunitaria.

Esto nos lleva al segundo tema: la democracia mantiene una autodefensa contra sí misma que la lleva a ejercer una acción de salvación sobre sus instituciones internas. Ella corre el riesgo de ser sometida a una institución y sus reglas, sin embargo, es capaz de escapar y disfrutar de una cierta libertad. Podemos avanzar un segundo paralelismo entre la democracia y la literatura. Ella ejerce una libertad de expresión, avanzando hacia una palabra que no es censurable. Como la democracia, la perfección de la literatura queda siempre en el futuro, ella no es parte de la institución y no se identifica con reglas y metodologías estrictamente identificadas. La literatura habla à una comunidad porque puede asignar diferentes valores a las palabras en relación con las situaciones en las que se narran. Si en la tendencia autoinmune el yo puede volverse contra sí mismo, entonces en los mecanismos de la democracia se invierte la subjetividad autofundada. Este es el caso concreto de la democracia como una forma de vida comunitaria donde el problema de la política es sobre todo el problema del yo, del que aspira a vivir juntos. En la democracia, la comunidad está abierta como “auto-co-inmunidad”, necesariamente capaz de autodestrucción. La comunidad democrática no es totalmente egocéntrica, porque se deja cambiar en la diferencia entre el yo y otro. La política del yo en democracia será entonces la de la apertura involuntaria al otro. El yo involucra al otro, pero lo hace en una situación particular de no disponibilidad inicial, ya que no es el autor de su exposición al otro.

Calafat, Xavier (València): “Discursos sobre la clase. La clase obrera como identidad política”

El concepto de clase social ha sido trabajado por diversos autores en las ciencias sociales y justificado multitud de apuestas políticas. El breve siglo XX nos dejó el mejor ejemplo de estas apuestas políticas. Con el Muro caído y la Unión Soviética extinta, tenemos la oportunidad de pensar sin anclajes el concepto de la clase social, por eso en este estudio realizaremos un repaso a las que consideramos han sido las tres visiones principales sobre la clase social, que a nuestro entender serían: el concepto de clase como posición que se ocupa en las relaciones de producción (económico), como proceso de construcción social (cultural) y el de la clase como identidad (político).

La conclusión de este repaso pretende demostrar (1) Cuál fue el potencial emancipatorio del concepto de clase en un momento histórico determinado, (2) Hasta dónde llegó y qué excluyó y (3) qué perspectivas se abren en el actual siglo para recuperar un concepto de clase no dogmático y que pueda orientar la construcción de nuevos sujetos políticos.

 Castañón Vázquez, Ivana (Oviedo): “Estudios culturales de la basura: desde el ecologismo a la geografía social”

El debate en torno a qué hacer con la basura y cómo gestionarla se ha convertido siguiendo a Dascal (1995) en una auténtica controversia. Las discrepancias respecto a ella no han dejado de aumentar desde que se ha hecho evidente que vivimos en un mundo lleno (Dobson, 1998) en el que los espacios que ocupan nuestros residuos comienzan a extenderse. El problema de la basura ha sido abordado desde diferentes niveles, siendo el nivel de la gestión municipal el más habitual (Davoudi, 2000; Bulkeley et al, 2007). En la mayor parte de estos trabajos la basura se presenta como una categoría estable, como una caja negra que no se presta a debate ni reflexión, lo cual ha limitado notablemente las formas posibles de pensar la basuraGeógrafos y científicos sociales relacionados con los estudios culturales han reaccionado ante estas carencias conceptuales acerca de la idea de basura, generando aportaciones que enriquecen las visiones tradicionales. A través de estas nuevas geografías de la basura (Gregson y Crang, 2010; Gille, 2010) se estudian las relaciones que median entre las prácticas de consumo de la sociedad contemporánea y las prácticas de desecho (Hetherington, 2004), prestando especial atención a los desplazamientos espaciales de la basura (Gregson y Crang, 2010b; Lepawsky y Mather 2010) y a las relaciones que ella genera (Gregson, Metcalfe y Crewe, 2007).

Las geografías de la basura han puesto en relieve la importancia de las prácticas a la hora de comprender la basura, así como la relevancia de la basura en sí misma como actante no humano con capacidad para desarrollar su propia agencia, siguiendo a los autores de la Teoría del Actor Red (Latour 1987; Law 2007). A su vez, estos enfoques han apostado por estudiar la materialidad de la basura en sí, bebiendo de los materialismos de autoras como Bennet (2004) y de la teoría de la performatividad (Barad, 2007; Mackenzie 2009). Otros autores se han establecido nexos de unión entre la basura y los grupos sociales en riesgo de exclusión social, cuyas relaciones con la basura son más estrechas de lo que en principio pudiera pensarse (Pulido, 2000; Moore, 2008). Todos estos planteamientos trazan sus líneas más allá de los esquemas tradicionales de la literatura académica, en los que el estudio de la basura se limita a evaluar los diversos modelos de gestión disponibles, y buscan lazos con las geografías sociales (Lefebvre, 1991; Sibley, 1995; Cresswell, 1996) así como con otras corrientes teóricas, como los estudios de Foucault acerca del poder (Foucault 1972, 1979) y las aportaciones de los estudios CTS acerca de cómo la materialidad de la basura puede articularse como un Matter of Concern (Latour, 2004), o incluso, siguiendo a Bellacasa (2011) como un Matter of Care. Así, la basura dejaría de ser vista como una categoría cerrada, estática y limitada que urge gestionar a través de su eliminación, su transformación o su desplazamiento, y comenzaría a valorarse como un nuevo Frankenstein de la modernidad que ha de ser apreciado a pesar de su aparente monstruosidad.

Castillo Pacheco, Elena (UCM): “La noción de alianza dentro del modelo de democracia de Judith Butler”     

 El modelo político al que apunta Judith Butler se centra en las condiciones de posibilidad para vivir con la menos violencia posible. En un contexto donde nuestras posiciones como sujetos políticos nos sitúan en diferentes lugares dentro de la narrativa global y local, sujetos interdependientes y plurales, un conjunto de “yoes” atravesados por marcos normativos y epistemológicos que nos exponen a diferentes grados de precariedad y de violencia ¿Cómo aliarnos desde puntos distintos de la historia? ¿Desde narrativas que nos sitúan a unos como conquistadores y a otros como colonizados? ¿Cómo tejer alianzas cuando hemos estado y estamos en diferentes grados en la escala de privilegios?  Butler utiliza el término queer para referirse a las alianzas incómodas, anómalas, o impredecibles que se realizan en la lucha contra de las injusticias políticas, sociales y económicas. Alianzas cuya acción configura un espacio que pertenece a la alianza misma.

Organizarnos para vivir juntos en beneficio de nuestra individualidad ya no es el eje rector de nuestra organización política, sino el principio de realidad de nuestra interdependencia, interdependencia tanto a nivel ontológico como social, económico y ecológico.

Por su parte, ser mestiza es muy parecido a ser queer, dice Gloria Anzaldúa en borderland/ frontera, el mestizaje es una acción que le sirve a Anzaldúa para entenderse como sujeto político, no cuestiona la mezcla que la forma, no busca purismos, sabe que no existen.  El sujeto político que identifica Anzaldúa, desde el feminismo chicano y postcolonial, hace un recorrido como sujeto feminista, racializado, con lengua e historia propia, y este recorrido produce, al mismo tiempo que reconoce, resistencia y agencia específicas al interior de las comunidades que forman ese tercer territorio formado por México y Estados Unidos de Norteamérica.

Este trabajo estudia la noción de alianza dentro del modelo de democracia que desarrolla Judith Butler con atención al uso particular del término queer y su relación con otros movimientos políticos.

Delgado Caballero, Claudia María (Oviedo): “Hegemonía y cultura popular” 

Habitualmente, la teoría de la hegemonía aparece circunscrita al ámbito de la teoría política contemporánea. Menos conocida es tal vez la influencia de la teoría de la hegemonía en el campo de los estudios culturales y, en especial, en el área de estudio de la llamada cultura popular. La presente propuesta consiste en explorar la relación existente entre el concepto de hegemonía gramsciano y la cultura popular.

El interés por la cultura popular renace en los años 60 con una serie de trabajos sobre la clase obrera que fueron alumbrados por autores vinculados al Centro de Estudios Culturales Contemporáneos fundado en 1964 en la Universidad de Birmingham: La formación de la clase obrera en Inglaterra de E.P. Thompson, La cultura obrera en la sociedad de masas de Richard Hoggart, Aprendiendo a trabajar de Paul Willis. La impronta de Gramsci está presente en todos estos trabajos, al menos de forma implícita, en la medida en que se trataba de analizar la formación y el funcionamiento de la subcultura obrera o popular como cultura contrahegemónica. Otros como Raymond Williams o Stuart Hall adoptaron el concepto de hegemonía cultural de forma explícita en clara oposición a la interpretación reduccionista del marxismo, que consideraba los factores culturales como mera superestructura.

El panorama actual de los estudios culturales es mayoritariamente posmarxista. El abandono de la creencia en el proletariado como clase unitaria y como sujeto universal de la emancipación plantea desafíos que los investigadores de la cultura popular están llamados a asumir: ¿Tiene sentido seguir hablando de subculturas? ¿Qué tipos de contrahegemonía serían posibles en las sociedades capitalistas postindustriales? ¿Dónde están los nuevos sujetos de la disidencia?

Díaz Alonso, Diego (Oviedo): “La formación de la España del 15M: 2003 – 2018”  

El 13 de Marzo de 2004 miles de personas, autoconvocadas en toda España a través de mensajes de móvil, van a concentrarse frente a las sedes del PP para impugnar el relato oficial del Gobierno de José María Aznar sobre los atentados del 11M. Va a ser la primera gran movilización espontánea, digital e inorgánica de la historia reciente de España. Las grandes movilizaciones contra la participación española en la guerra de Irak y la noche del 13M van a ser el punto de arranque de una nueva política democrática de masas que alcanzará su cenit en las grandes movilizaciones del 15M y del post15M, tendrá su periodo de institucionalización entre 2012 y 2015 con la formación de nuevos sujetos políticos como las CUP, El Partido X, PODEMOS, las confluencias y el municipalismo del cambio, y encontrará su epílogo en las grandes movilizaciones feministas y de pensionistas de 2018. Esta comunicación pretende analizar cuáles son las principales características sociales, rasgos ideológicos y culturales, fases e hitos, que ha tenido este heterogéneo bloque social antagonista al que aquí vamos a denominar la España del 15M. Su formación, en las postrimerías del movimiento antiglobalización, durante la burbuja inmobiliaria, y al calor de la expansión de Internet y del trabajo precario, su maduración y crecimiento durante el periodo de crisis y ajustes de 2009 a 2015, su techo político, entre 2015 y 2016, y sus posibles continuaciones, derivas, rupturas y horizontes en el futuro.

Díaz de León Bermúdez, Verónica (Universidad del Claustro de Sor Juana, México): “El anarquismo epistemológico como  vía de recolocación interpretativa. Un caso mariano”

A través de la exposición en torno al anarquismo epistemológico feyerabendiano, nuestro objetivo es situar y reconocer épocas y personajes habitualmente desconsiderados dentro de una corriente o propuesta de pensamiento. Concretamente, a propósito de la narrativa histórica con la cual se habla de “las olas del feminismo”, queremos poner a consideración y discusión la figura de la Virgen María como posible hontanar del feminismo.

Si bien dicha apuesta interpretativa tomará como referentes la Teología feminista (i.e. Teresa Forcades, Elizabeth A. Johnson) y los argumentos kierkegaardianos expuestos en Temor y temblor, nuestros esfuerzos no sólo estarán dirigidos a la posible secularización de dicho personaje bíblico, sino también indicaremos cómo, aun manteniendo la versión sacralizada de la María, puede considerarse como un referente fundacional dentro del feminismo.

Más aún, Teresa Forcades en La teología feminista en la historia señala que la teología feminista es una investigación crítica, que presupone que “las mujeres y los varones hemos sido creados para establecer entre nosotros relaciones libres y recíprocas, sin sumisión ni dominio por parte de nadie”. Esta definición, poniendo tal vez entre paréntesis el “creados”, resulta totalmente secular, al punto de atrevernos a señalar que bien podría reconocerse dentro de los proyectos feministas. No obstante, más adelante la autora señala que dentro de los propósitos sustanciales de la teología feminista está denunciar y combatir aquellas creencias religiosas que “considera a las mujeres menos aptas que los varones para hablar de Dios, para presidir las ceremonias de culto o para dirigir las instituciones religiosas”. Siendo concreta: su propósito es derrocar la teología patriarcal.

Bajo este tenor, en la obra ya cita se dedica a darles justa voz y reconocimiento a las mujeres que han combatido el patriarcado religioso, y por ello resultará parte sustancial en nuestra exposición.

Fernández-Jardón, Francisco (CSIC): “La democracia europea, ¿una solución populista del problema constituyente?”

 El proceso de construcción europea ha sido históricamente un proyecto político de las élites nacionales antes que una exigencia popular, con un modo de proceder más tecnocrático que democrático. Sin embargo, desde la ratificación del Tratado de Maastricht y la creación de la Zona Euro y, especialmente, desde la crisis desatada a partir de 2008 sobre la Unión Económica y Monetaria europea, el proyecto europeo se percibe como políticamente relevante. Actualmente la política europea se articula sobre el eje europeísmo – euroescepticismo, pero, sin embargo, la lógica institucional de la Unión apenas se ha modificado en los últimos años. Tras el tímido y fracasado intento de Constitución Europea la lógica tecnocrática ha continuado siendo la habitual en las instituciones europeas. En este contexto, algunos autores como Jürgen Habermas han venido reivindicando con insistencia una mayor democratización e integración de la Unión Europea como la única opción posible para salvaguardar el constitucionalismo democrático y el Estado social en Europa. En el contexto más amplio de una sociedad global constitucionalizada, Habermas señala algunas reformas institucionales precisas para hacer frente al déficit democrático de la UE. En la constelación posnacional, la UE estaría a caballo entre los clásicos Estados modernos y las organizaciones internacionales consolidadas en el orden internacional de posguerra, pues su legitimidad vendría dada por una suerte de poder constituyente dividido: por un lado, la voluntad de los ciudadanos europeos, por otro, el acuerdo de los Estados que la componen. Ahora bien, en este marco desestatalizado, Habermas se encuentra con el reto de traducir el esquema de la democracia deliberativa al espacio supranacional. Esto implica no sólo una juridificación e institucionalización de nuevo cuño, sino asumir una serie de supuestos preinstitucionales que no pueden darse por supuestos. Surge aquí la problemática de la existencia, o no, de una esfera pública y una identidad común europea, de su construcción y de sus rasgos. En efecto, las teorizaciones sobre la gobernanza global han solido concebir ésta como un arreglo institucional de pesos y contrapesos, sin tomar en consideración las necesidades de legitimación democrática. Sin embargo, un intento como el de Habermas se encuentra con las limitaciones de una aproximación excesivamente procedimentalista y abstracta, teóricamente coherente, pero difícilmente operativa. Lo que se pretende aquí, entonces, es tratar de plantear la cuestión del problema constituyente europeo desde una perspectiva que permita hacer operativa la propuesta de Habermas. En este sentido, se pretende tomar la teoría populista, no como un contramodelo, sino un catalizador de una democratización europea ya que sólo en la medida en que pueda solucionarse el problema del constituyente europeo será posible articular un espacio trasnacional democrático.

Ferreiro Gutiérrez, Christian (Oviedo): “Habitar la cultura, reordenar la ciudad”  

Pensar la política es pensar los términos en qué se fundamenta, el marco en que se inscribe. Pensar este marco es tener en cuenta todo lo que implica la posmodernidad, en general, y el posestructuralismo, en particular. Este marco se inscribe en una parte del recorrido que ha ido sucediéndose: la hegemonía del neoliberalismo y la crisis de la izquierda. Actualmente, podría decirse que la hegemonía neoliberal está deteriorándose, y quizás el auge de los llamados ‘fascismos posmodernos’ o ‘derecha iliberal’, cuyo claro objetivo es el plegamiento violento a la racionalidad de mercado, es fruto de ello. Hacer filosofía política en la actualidad, entonces, tiene que implicar hacerlo en el marco.

Son múltiples las implicaciones filosóficas del neoliberalismo, pero concretamente el concepto de Agamben del biopoder es uno de los más potentes. La aceleración del liberalismo en neoliberalismo (aunque quizás conlleve un salto cualitativo) ha venido produciendo un efecto: la vida forma parte cada vez más del poder estatal, y ya no se da la separación entre vida pública y vida privada (si es que alguna vez se dio). La extracción de la vida mediante el cálculo: esa es la lógica que ha seguido la modernidad capitalista y que tiene su momento de ‘huida hacia delante’ con el neoliberalismo.

Toda filosofía es, en mayor o menos medida, un proyecto de ordenación de la ciudad, un proyecto político. En el terreno de la hegemonía, articular un nuevo proyecto contrahegemónico ha de implicar el problematizar constantemente las relaciones de poder y las relaciones entre la vida y la política, que es lo que rige toda estructura de ordenación política. Esta nueva articulación ha de partir de lo real, tal y como es dado ‘por sentido común’, jugar en los mismos términos que lo hegemónico dominante. No hay que afirmarla ni negarla: hay que habitarla.

Y en esta nueva articulación hay que evitar toda ortodoxia política, y concretamente las que abogan por un supuesto ‘regreso a lo material’. Principalmente, porque toda filosofía materialista tendría que partir de que no existe un plano meramente simbólico y un plano meramente material. Considerando que hay que hacer filosofía posmetafísica, esto es, dejando atrás todo dualismo ontológico, no puede aceptarse ningún proyecto político que parta de un presupuesto tan metafísico como es el de una estructura económica que sea anterior a todo fenómeno posterior (‘superestructura’). Tanto el plano económico como el plano cultural se van desarrollando conjuntamente con diversos ritmos.

La cultura ha de entenderse como el lugar desde donde se producen las condiciones de posibilidad de lo real, lo decible, lo pensable, lo sentible. Es el lugar fundamental desde donde empieza y acaba la hegemonía. Siguiendo a Foucault, el poder no se tiene, se ejerce; y se ejerce desde el lenguaje, desde la cultura. Habitar la cultura es habitar la hegemonía. Y en concreto, la cultura española sigue siendo en gran medida la cultura de la transición exitosa, y es parte indispensable del imaginario colectivo. España es consenso, no conflicto. España es modernización, no regresión. Habitando los relatos hegemónicos: ese es el punto de partida desde donde fundar cualquier proyecto político que pretenda ser contrahegemónico en la actualidad.

 García Álvarez, Alicia (Oviedo): “La resistencia epistémica como nuevo horizonte “polifónico”: aportaciones desde el movimiento feminista” 

 La posibilidad de integrar las demandas emancipatorias de todos los grupos sociales bajo un mismo horizonte político solo es posible en un marco de comunicación que favorezca la igual participación y comprensión de todos los interesados. La presente comunicación se inscribe dentro de la línea de investigación conocida como Epistemología Social y plantea la revisión de nuestras formas colectivas de comunicación para ver en qué medida estas facilitan o impiden la inclusión de determinados grupos sociales en los programas políticos. Entendemos que el marco epistémico-afectivo de los modelos liberales sitúa el espacio discursivo en el eje del debate político, silenciando o marginando otros estilos expresivos, como el emocional o el corporal, y provocando la exclusión política de los grupos sociales históricamente relacionados con aquellos (por ejemplo, las mujeres). Proponemos, por tanto, la transformación de nuestras formas de interacción y comunicación política hacia modelos que permitan la convivencia de todos los estilos heterogéneos de expresión, así como de las necesidades y experiencias particulares de cada grupo social que los representa.

Basándonos en aportaciones recientes de los Estudios sobre la Ignorancia, Estudios sobre la Resistencia y la (in)justicia epistémica, tomamos la propuesta por un contextualismo polifónico de José Medina como el marco adecuado desde el que integrar demandas y experiencias sociales hasta ahora silenciadas debido a los déficits existentes en nuestras prácticas cotidianas de comunicación epistémico-afectiva. El contextualismo polifónico sería una forma de resolver, por un lado, la marginación social que conllevan las injusticias epistémicas sistemáticas (mediante las cuales determinadas experiencias sociales son normalizadas mientras otras, normalmente correspondientes a los grupos oprimidos, son invisibilizadas, distorsionadas e incomprendidas en el debate político) y, simultáneamente, de crear sociedades más abiertas, plurales y críticas, en las que todos los grupos tengan la misma voz y en las que exista, en el sentido de I.M. Young, una sensibilidad pluralista comunicativa que facilite la convivencia social.

La comunicación se centrará en los conceptos de imaginario social y resistencia epistémica para dar cuenta de cómo la mirada crítica y abierta hacia nuestras formas de imaginar colectivamente puede dar lugar a la creación de nuevos significados e interpretaciones que hagan que los ciudadanos sensibilicen, comprendan y empaticen con experiencias hasta ahora vistas por la estigmatización social como incomprensibles, anormales, tolerables o incluso necesarias, promoviendo la transformación de nuestras prácticas epistémico-afectivas hacia nuevos patrones de solidaridad y sensibilidad social. Por otro lado, el que estas formas de resistencia sean epistémicas se refiere a que tienen como objetivo principal identificar y transformar exclusiones simbólicas y daños expresivos hasta ahora desapercibidos en contextos de comunicación política.

Por último, proponemos el estudio del activismo feminista como un movimiento capaz de crear un contexto polifónico y caleidoscópico en el sentido de Medina: a saber, un nuevo modelo de comunicación social fluida, crítica y en constante emergencia, que sea capaz de revisar e integrar continuamente significados y demandas cada vez más presentes. En especial, nos centramos en dos aspectos clave del movimiento feminista: su capacidad de crear pluralización a través de la incorporación de diversos elementos heterogéneos en un mismo espacio y su capacidad de producir, a través de la fricción epistémica constante, nuevos significados “resistentes” a los viejos.

García Pérez, María (Granada): “De Deleuze a Murray. Hacia un nuevo concepto de desobediencia (in)civil”

Si en el plano de la teoría del conocimiento, la representación es el sistema arborescente por antonomasia en el que la aprehensión fenoménica se da a través de la dicotomía sujeto-objeto postulándose, como presupuesto interno a la misma, una relación de philía entre el pensamiento y lo pensado, y acuartelando así las jerarquías necesarias para el establecimiento del orden reflexivo (Deleuze), ahora, en el sistema arborescente enclavado en el plano político,  podemos afirmar que la dicotomía constituido-constituyente guardaría esa misma ilación filial. Lo constituido, las instituciones solidificadas, se aseguran su conexión de necesidad con lo constituyente, con el momento en que brota la soberanía, postulando una relación de philía entre ambas. Así, lo constituido se proyecta por derecho en lo constituyente para dotarlo de forma (Murray vs Laclau). Lo constituyente es materia informe y poder ilimitado, esto es, sin acotar por ninguna ley jurídica. Desorden sobre el que se ha de producir el modelado de lo constituido. De esa operación brota la soberanía como poder ordenante. En este sentido, el pueblo es en potencia en el momento constituyente y pasa al acto en el momento constituido, por el cual revela sus propios límites a través de una Constitución. En este lapso hilemórfico, el pueblo es axioma constituyente por cuanto atesora los posibles de su constitución, de su ser constituido, unos y no otros. Esta es la ligadura filial entre lo constituyente y lo constituido que lacra lo en común precintándolo por adelantado, presuponiendo su determinación y, por tanto, haciendo de ella una plenitud avasallante. Derrida lo supo detectar al deconstruir el concepto de amistad imbricado en la lógica polemológica que siempre lleva aparejado al enemigo. Dicotomía que él delató en el ámbito político desde los albores de la civilización occidental arrancando con Platón y Aristóteles y pasando por Carl Schmitt.

Frente a esta concepción que entraña la construcción consciente de un pueblo (Laclau), la alternativa surge de la travesía deseante de los cuerpos. Acuñamos el término desobediencia incivil, por tanto, para plantear una nueva mirada a la articulación del par constituyente-constituido. Diáspora dis-árquica plenamente asignificativa, previa a cualquier discurso, para la que todo principio y todo mando no se encuentran en otro (no) lugar que no sea en el de la multiplicidad diferencial en movimiento (Murray y Deleuze). Allí no hay enemigos porque cada descarrío es ocasión vivificante. Poder erótico, pues, de copulaciones disyuntivas (y, y, y…). Emerge así la oportunidad para el análisis de una comunidad nunca igual a sí misma, poblada de intensidades interafectivas que fluyen transmutantes. Caosmunidad afirmativa y creativa que no ceja en traer la novedad en el tiempo aiónico, caosmunidad de revolución permanente, natura naturans de lo constituido. Insistente constituir o ubicua desobediencia incivil, esto es, ontológico desacato cuya afirmación es previa, tanto a las desobediencias en lo concreto, como a la negación que lo constituido pueda ejercer sobre ella.

Gavete Bernad, Beatriz: (Zaragoza): “Re-democratizar la sociedad: la apuesta por lo común contra el neoliberalismo”

 Hoy en día somos testigos de una aceleración decisiva: la aceleración de la salida de la democracia. Con esta tesis abren La pesadilla que no acaba nunca los autores franceses Christian Laval y Pierre Dardot. Esta aceleración de la salida de la democracia -o des-democratización, aludiendo al término que utiliza Wendy Brown- queda definida fundamentalmente como el resultado de dos aspectos complementarios: la pérdida de derechos sociales y económicos de la ciudadanía ocasionada por el poder de las oligarquías, y la expansión de dispositivos securitarios que, lejos de ofrecer seguridad a los ciudadanos contra los abusos del Estado, garantiza el arbitraje exclusivo -y muchas veces arbitrario- del Estado. El resultado de estas dos ofensivas es, pues, una salida de la democracia en la ésta ha quedado recluida a una mera forma carente de todo contenido, alejándose cada vez más de su significado original -poder, kratos, del pueblo, demos-. De esta forma, la democracia se nos presenta como un supuesto método a través del cual se eligen los gobernantes, mientras que la realidad es bien distinta: no hay elección sobre cómo gobernar, la única forma de gobierno es la imperante disciplinarización del neoliberalismo. Éste, advierten los autores, no debe entenderse como una mera política económica, sino como una lógica que se ha logrado imponer a todo el mundo, transformándose en razón-mundo -como dejan patente en La nueva razón del mundo-. ¿Cómo parar esta aceleración de la salida de la democracia si ha sido causada por un neoliberalismo convertido en razón-mundo, en lógica que lo abarca todo? A pesar de que los análisis de Laval y Dardot pueden conducir a crear una imagen devastadora de la realidad, los autores mantienen el optimismo defendiendo que la neoliberalización acelerada no es un destino fatal, y argumentan que sólo si se conoce efectivamente la realidad ésta podrá ser transformada: únicamente si se tiene plena consciencia de la hegemonía del neoliberalismo se podrá luchar y generar alternativas. ¿Cómo crear resistencias, lógicas alternativas? Laval y Dardot tienen clara la respuesta: luchando por conseguir la hegemonía de la lógica minoritaria y debilitar, así, la de la lógica dominante. Sólo si la lógica minoritaria, conceptualizada como la lógica de lo común, crece, podremos plantar cara a la razón-mundo neoliberal. ¿Es posible romper, entonces, el equilibrio de fuerzas actual en favor de la lógica de lo común? ¿Podemos dinamitar la hegemonía de la razón-mundo neoliberal, lograr que impere lo común y re-democratizar la sociedad? Intentar arrojar luz, de la mano de Laval y Dardot, a cuestiones tan trascendentales como estas es el objetivo fundamental de esta comunicación.

Gómez Fernández, José Manuel (Oviedo): “Relatos de vida, crisis económica y educación de personas adultas”

Muchos son los cambios acaecidos con la entrada de este nuevo milenio. El mundo globalizado ha traído de la mano nuevos lenguajes, formas de relación distintas, más desigualdad social, pérdida de valores y una crisis económica que afecta a la mayoría de las personas. La crisis financiera que comenzó en el año 2008 ha propiciado políticas de austeridad que han acarreado una serie de consecuencias sociales especialmente devastadoras para los segmentos de la población más vulnerables.

Por lo anteriormente mencionado, no es de extrañar que, ante esta decadencia del llamado “Estado de Bienestar”, muchas personas que se han quedado sin empleo o que sobreviven trabajando en situaciones precarias busquen en el estudio una alternativa para promocionar tanto personal como socialmente. Es en esta vicisitud en la que se encuentran buena parte de los adultos y adultas que se dirigen a los Centros de Educación para Personas Adultas y que quieren conseguir la titulación en Educación Secundaria Obligatoria, exigida en la mayoría de los empleos en España; o, también, las personas que ya poseen la titulación anteriormente citada y quieren optar a matricularse en un ciclo superior o en la universidad por medio del programa para preparar la Prueba de Acceso a la Universidad para Personas Mayores de veinticinco años.

Cuando hablamos de Educación de Personas Adultas en el Estado Español, también estamos hablando de una historia de fracasos y procesos psicológicos juveniles nada favorables. Muchas veces, ese fenómeno parece ocultarse mostrando tan solo una interpretación de la realidad en la que destacan los argumentos a favor de la Educación de Adultos. Se resaltan sus bondades y se contemplan sus beneficios pero se suprime la historia de la persona que ha tenido que volver a estudiar. Además, la mayoría de las recomendaciones, acciones o investigaciones son en términos cuantitativos y versan sobre la orientación pedagógica para los verdaderos “protagonistas” de la educación que no son ni los alumnos ni alumnas sino el aparato estatal y burocrático, el profesorado, el grupo de expertos (psicólogos, pedagogos y demás estudiosos de la ciencia de educar), y, por supuesto, las empresas neoliberales y tecnocráticas que deciden en educación. Este grupo de especialistas en la materia son quienes ostentan la hegemonía pedagógica y el privilegio de poder influir en la vida del alumnado. Por ello, debemos dar un giro al paradigma tecnocéntrico y logocéntrico y poner en el centro de la educación de personas adultas al educando con sus narraciones de vida, sentimientos, deseos, voluntades, expresiones políticas y acciones colectivas.

En las personas discentes adultas prima más su experiencia cotidiana y laboral que los saberes académicos impuestos por una institución supuestamente aséptica e imparcial que, sin embargo, premia un determinado tipo de saberes en detrimento de otros considerados con menor valor. Es por ello que debiéramos hacernos determinadas preguntas al respecto o deberían ser las personas adultas las que debieran hacer preguntas al Estado Moderno y su constitución como facilitador de privilegios para una determinada clase social.

Gómez Villar, Antonio (Universitat de Barcelona): “Lo particular y lo universal en E. Laclau y J. Rancière”

El debate entre E. Laclau y J. Rancière nuclea en torno a la idea de ‘pueblo’ como el protagonista central de la política. Desde esta perspectiva, Laclau señala dos aspectos en los que el planteamiento de Rancière se acerca al suyo (Laclau, 2011). En primer lugar, la insistencia de Rancière en que una parte funciona como el todo: lo que para Laclau es la operación hegemónica, para Rancière es el principio mismo de contabilización y surgimiento de lo político; en segundo lugar, la concepción de Rancière de una clase que no es una clase no está lejos de lo que Laclau ha llamado “vacuidad”: Rancière también señala la función universal de las luchas particulares.

Y señala, a su vez, otros dos aspectos de Rancière en los que se distancia de su enfoque (Laclau, 2011). En primer lugar, el modo de conceptualizar la “vacuidad”. Rancière afirma, y Laclau está de acuerdo con ello, que el conflicto político difiere de cualquier conflicto de “intereses”, lo que está en juego es el principio de contabilidad como tal. Si esto es así, dice Laclau, entonces no existe ninguna garantía de que el pueblo como actor histórico se constituya en torno a una identidad progresista, porque lo que se ha puesto en juego no es el contenido óntico de lo que se están contando, sino el principio ontológico de la contabilidad como tal. Pero Ranciére, y a la luz de los ejemplos que pone, identifica demasiado la posibilidad de la política con la posibilidad de una política emancipatoria. ¿Es posible pensar una alternativa fascista en el área de lo incontable? Según Laclau, a Rancière le falta dar un paso más: explorar cuáles son las formas de representación a las que puede dar lugar la incontabilidad.

En segundo lugar, la visión de Laclau difiere ligeramente en las formas de conceptualizar el pueblo. Está claro que el pueblo de Rancière no es una descripción sociológica, pero existe cierta ambigüedad que limita las consecuencias teóricas que pueden derivarse de su análisis. Y es que Rancière, según Laclau, identifica la institución de la política con la institución de la lucha de clases. Laclau piensa que es necesario ir más allá de la noción de “lucha de clases”: “no veo el motivo para hablar d la lucha de clases sólo para añadir, en la siguiente oración, que es la lucha de clases que no son clases” (Laclau, 2016: 308).

En esta comunicación vamos a revisar de manera crítica la lectura que Laclau hace de Rancière. En primer lugar, la “parte de los sin parte” en Rancière se distancia, ya desde sus presupuestos, del pueblo como actor histórico en Laclau y la operación hegemónica; en segundo lugar, la relación entre la vacuidad y el universal en Rancière es una propuesta desde una lectura alejada de la matriz lacaniana del no-todo presente en Laclau; tercero, nos parece erróneo identificar en Rancière la institución de la política con la institución de la lucha de clases; y, cuarto, problematizar la idea de que el pueblo en Rancière siempre se constituye en torno a una identidad progresista.

González Ponte, Juan Antonio (Oviedo): ¿Es el marxismo un intelectualismo?

En la comunicación se ofrecerá una reconstrucción, inscrita en coordenadas filosóficas materialistas, de algunas de las claves ontológicas y epistemológicas de las corrientes teóricas marxistas postfundacionalistas más destacadas del presente. Para ello, en primer lugar, analizaremos el par dialéctico base/superestructura y, frente a una interpretación estática y arquitectónica del mismo, defenderemos una concepción procesual, basada en los Grundrisse, en virtud de la cual la base será concebida como el esqueleto de un organismo viviente que crece conjugadamente por respecto al desarrollo de sus órganos y tejidos (mecanismo de retroalimentación). Desecharemos así las versiones economicistas e idealistas (resultantes de la hipostatización de la base económica o, por el contrario, de la superestructura), así como la yuxtaposición entre un mecanicismo económico y un voluntarismo práxico que emana(n) de tal interpretación estática de dicho par conceptual. Como consecuencia, la noción gramsciana de hegemonía, arrumbado todo reduccionismo discursivista, se erigirá como piedra de toque de nuestra argumentación. En segundo lugar, procuraremos refutar razonadamente toda suerte de intelectualismo cientificista que establezca una conexión lineal entre el conocimiento de la “teoría verdadera” (explicativa supuestamente de la “realidad natural”- “materialismo dialéctico”- y de la “realidad económicopolítica”- “materialismo histórico”-, como si se tratara de dos esferas o sustancias separadas) y la transformación positiva del mundo (“reformista” o “revolucionaria”- como si igualmente fueran estos términos externos el uno al otro-). Prevendremos, consecuentemente, del “elitismo de vanguardia” derivado de esta conexión, estudiando sus nexos esenciales con la teoría epistemológica del reflejo, de un lado, y el teleologismo y monismo ontológicos, de otro. Propondremos, en definitiva, un enfoque constructivista y antiesencialista que partiendo de la teoría marxista del valor- trabajo, no subordine otros planos, planteamientos y problemas de la agenda emancipatoria (como puedan ser los feminismos, el movimiento LGTBIQA+, el antirracismo o los ecologismos), sino que, al contrario, recorra sus efectivos anudamientos y coalescencias. Se defenderá, como corolario, que el marxismo del siglo XXI, en vista de los conocimientos científicos del presente y los Acontecimientos histórico-políticos, será pluralista, acosmista y dialéctico o no será.

Granell Oteiza, Xavier (Universitat de València): “Cuestiones políticas. Un análisis comparado de las aportaciones de Laclau y Lordon al debate sobre lo político”

 La construcción de sujetos políticos ocupa un debate central en la izquierda europea. Con la revolución de 1968, la entrada en crisis del marxismo y la emergencia de nuevos antagonismos no clasistas, se abrió todo un debate teórico acerca de la tarea principal de toda política emancipatoria, esto es, construir sujetos. Desde la entrada en escena de Podemos en España, la elaboración teórica de Laclau se ha convertido en un elemento central del debate intelectual. La noción de discurso, la reelaboración de la noción gramsciana de hegemonía y la definición formalista del populismo, son hoy pilares centrales para pensar lo político. Por su parte, el francés Frédéric Lordon, con su afán de hibridar a Marx con Spinoza, ha rescatado las nociones spinozianas de cuerpo, conatus, potencia y afectos para elaborar una particular visión acerca de la especificidad de la política, ubicada en un “estructuralismo de las pasiones”. En esta ponencia se mostrarán las aportaciones realizadas por cada autor a la cuestión sobre qué cosa sea lo político, en qué puntos pueden converger y en qué otros se distancian, con el objetivo de dotar de un contenido teórico fuerte la noción de lo político y mostrar la luz que arroja el análisis comparado en lo que al debate teórico se refiere.

Gutiérrez Sánchez, Vanesa (Oviedo): “Ontología, ética y salvación. Una aproximación al pensamiento crítico de Giorgio Agamben a través de la figura del refugiado”

La propuesta que aquí se recoge pretende ensayar una vía de acceso a la filosofía crítica del autor italiano a través de la figura del refugiado que mire a problematizar las consecuencias que se derivan del motivo anti-convencionalista, que se sitúa al centro de su pensamiento y, que  se revela como factor de ese desplazamiento que remite la reflexión política al ámbito de la ética y la ontología, gesto que por lo demás encuentra eco en otros autores contemporáneos.

El privilegio teórico que Agamben confiere a la excepción enraíza en dicho elemento anti-convencionalista. La suspensión del orden  jurídico-representacional en los momentos de excepción nos pone ante una condición existencial, nos desvela el existente puro, la nuda vida,  una vida desprovista de todas sus determinaciones, vida des-cualificada, pura exposición sin representación. Esta es la vida del homo sacer, cifra oculta de la política occidental, que  ha de caer sobre nosotros como una verdad insoportable desde el momento en que con la política moderna la excepción ha devenido la regla. El campo de internamiento lejos de ser una solución provisional es el espacio físico que toma la excepción cuando esta se vuelve permanente, a ojos de nuestro autor, el nuevo nomos de la política moderna. Es así como la figura del refugiado nos devuelve en nuestros días la marca de lo sagrado que anuncia la llegada de un tiempo nuevo.

La pregunta a la que Agamben nos enfrenta sería, ¿desde dónde puede advenir  un genuino cambio político?, o bien,  en términos benjaminianos que Agamben hace suyos, ¿cómo pensar una alternativa que no se sitúe en un por afuera de la ley, esto es, que no pacte con las fuerzas míticas del derecho y que tampoco  se integre en el orden de la violencia que lo conserva?, ¿ cómo pensar en una salida si no hay un afuera?

La mirada crítica de Agamben nos coloca en el día de la llegada del Mesías y, es desde este punto de vista que la figura del refugiado está llamada a cumplir una función estratégica, similar a la que, según nuestro autor, Marx habría atribuido al proletariado antes de su fatal conversión en una clase reivindicadora de derechos reproduciendo la fractura entre hombre y ciudadano. El mesianismo que Agamben se propone recuperar no consiste en la destrucción del derecho sino en la desactivación y la inejecutlibilidad de la ley, cristaliza bajo la forma de un compromiso ético. Se trata de proceder desde el interior mismo de la ley mediante una reapropiación positiva de las condiciones  que en la actualidad hacen desfondar los cimientos del Estado nación y que al mismo tiempo revocan toda concepción de lo humano que pretenda hacerse valer en términos de derecho. El refugiado o bien el apátrida es ese límite interno al derecho que no admite una división nomística ulterior, es ese resto indivisible desde el que Agamben nos propone  pensar  en un modelo de política no estatal y  en una idea de humanidad que se sepa finalmente a salvo de toda partición.

Por último, y tan sólo a modo de tentativa, trataremos de establecer alguna conexión con el pensamiento de Gilles Deleuze, el anti-convencionalismo presente en ambos autores nos permite pensar en términos análogos,  la nuda vida y el cuerpo sin órganos, así como sus figuras correspondientes, el refugiado y el esquizofrénico.

Hernández García, Lara (UCM): “Las nuevas conflictividades sociales: una enmienda a la totalidad  (Un diálogo entre Marx, Federici y Polanyi)”

 La historia ilustra sobre la importancia de la espiral de las oportunidades y amenazas políticas a la hora de abrir ventanas para las diversas formas de conflictividad social que se pueden presentar.

Desde Marx, todos aquellos que han querido plantear la necesidad de la construcción de una alternativa al capitalismo han pasado necesariamente por el estudio de la génesis del mismo. El momento de la acumulación originaria pone en marcha un dispositivo de violencia que arrasa con todas las formas de organización social y económica previas y que impone unas nuevas a través del colonialismo, el exterminio, la esclavización y las guerras (el capital emergió sobre la faz de la tierra chorreando sangre y mugre de los pies a la cabeza, Marx 2006, T.I.: 950).

En su análisis, Marx asume el enfoque del proletariado industrial asalariado – el sujeto político protagonista de la transformación revolucionaria de su tiempo – dejando de lado, sin embargo, las profundas transformaciones que el capitalismo introdujo en la reproducción de la fuerza de trabajo y en la posición social de las mujeres y que, sin embargo, completaron el proceso para la formación y acumulación del proletariado mundial, tal y como sostiene Silvia Federici.

Si Federici profundiza en la lectura de ese proceso histórico sacando a la luz ese nuevo sujeto político que surge a raíz de la redefinición de las tareas productivas y reproductivas y, por tanto, de la relación mujer–‐hombre, Polanyi alumbra otro aspecto generando, por un lado, un nuevo marco teórico de entendimiento en diálogo con el marxismo y, por otro lado, un nuevo modo de explicar las formas de resistencia al capitalismo.

Mientras que la ideología neoliberal justifica las prácticas concretas del neoliberalismo (prácticas que se articulan en torno a políticas económicas concretas), generando relatos en torno a la supuesta paz y libertad que todo ello trae a la sociedad, con el surgimiento del capitalismo asistimos a uno de los episodios más violentos de la historia, frente al cual surgieron movimientos espontáneos de lucha defensiva contra la desposesión.

Polanyi amplia el radio de acción de estos “contramovimientos de defensa” frente al esquema clásico marxista, al decir que la población no se moviliza por encima de los intereses de una sola clase (el proletariado) sino que se moviliza por la defensa de los intereses de la sociedad en su conjunto: el protagonismo anticapitalista lo ha detentado el propio tejido social. Desde que se está “aplicando” el capitalismo, la sociedad se ha dedicado a autodefenderse, y sólo quedan nexos sociales y nexos antropológicos ahí donde la sociedad se ha defendido contra el capitalismo.

Sostenemos, por tanto, que los nuevos movimientos sociales son ya generadores de un nuevo horizonte hegemónico alternativo al modelo liberal, más allá de “atacar” síntomas concretos del modelo actual. Generan, defienden y construyen sociedad y en esa medida son nítidamente anticapitalistas en lo económico, en lo político y en lo antropológico.

Hevia Gago, Illán (Oviedo): “Hacia las políticas de los no-lugares”  

En su ya clásico libro de 1992 Los no-lugares. Espacios del anonimato, el antropólogo francés Marc Augé puso de manifiesto la proliferación de los no-lugares como característica de nuestra época contemporánea. Autopistas, aeropuertos, polígonos industriales… son espacios donde las identidades se disuelven y donde se presenta una ausencia de significación relacional o histórica.

Un acercamiento ingenuo a estos espacios nos podría hacer sospechar que nada tienen que ver con la política. Son espacios que surgen en cierta época a partir de ciertos condicionamientos culturales, tecnológicos o de cualquier otro tipo, por lo que una aproximación a un tratamiento político de los mismos sería vano.

No obstante, lejos de ser espacios políticamente neutrales, los no-lugares demuestran estar cargados de determinaciones en este sentido, aspecto en el que el propio Augé no entra. Más aún, parece que no hace falta ceñirse a cierta taxonomía o cierta ontología de la política para encontrar aspectos en los que los no-lugares son representativos de unas formas políticas características de la época actual. No importa si se trata de cuerpos, sujetos, individuos, actores o hegemonías; o de rasgos económicos, sociales, culturales, identitarios, religiosos o temporales… los no-lugares actúan de una manera políticamente determinante en una serie de aspectos que se tratarán de poner de relieve.

Larrea Oña, Camilo (Instituto de Altos Estudios Nacionales, República del Ecuador): “Diálogo para la formación en democracia: la obligación moral de hablar de política para la construcción de la ciudadanía”

 La construcción de ciudadanía es un esfuerzo que nace con la persona. Frente a una realidad en permanente evolución, en medio de la infinidad de datos e información -real y falsa- que toda persona puede tener al alcance de la mano, es imperativo generar conciencia crítica, en términos generales y concretamente en aspectos que indefectiblemente serán de ineludible interés e importancia para el ciudadano, tanto en su cotidianidad como para su proyecto de vida. El diálogo en torno a la política, desde la infancia y con la sencillez del día a día, provocando inquietudes y criterios propios que, con la acumulación de datos y el desarrollo de la capacidad de procesarlos adecuadamente, puede ser fundamental para la formación de la persona en su dimensión asociativa. Es entonces indispensable incluir el estudio de la política como concepto transversal en todos los niveles educativos, así como normalizar su tratamiento en la conversación, a fin de superar tabúes y condicionamientos que no tienen por consecuencia otra cosa que la estigmatización de materias que estarán presentes a lo largo de toda la vida adulta, facilitando finalmente el surgimiento y posterior propagación de fundamentalismos, populismos y autoritarismos de toda especie.

Asimismo, en este proceso será necesario comprender que toda actividad humana es esencialmente política, más allá de ideologías o sesgos individuales, en la medida en que toda acción personal tiene, al menos, repercusiones en el entorno inmediato y generalmente responde a intenciones concretas. En tal virtud, la verdadera conciencia de ser parte de un grupo humano, que funciona con un conjunto determinado de reglas, y las consecuencias que de ello se derivan, solamente puede alcanzarse plenamente con un diálogo permanente, cotidiano y sincero, alrededor de la política y sus implicaciones.

Luque González, Gonzalo (Granada) & Castillo Ávila, Antonio (UAM):  “Límites del populismo. Una visión del populismo desde la crítica del valor”

En su polisemia el populismo como estrategia política tiene una larga trayectoria. No la tiene tanto el pensamiento populista centrado en el concepto de hegemonía Mouffe y Laclau entre otros. Estas teorías han querido establecerse como necesarias para una reconceptualización de la política que lleve a estrategias efectivas del socialismo fundamentado en la democracia radical y plural. Como respuesta y adaptación a estas teorías y a la articulación productiva del neoliberalismo, en los últimos años las estrategias populistas de izquierda han cubierto parte del espacio político occidental. Si bien es cierto que muchas críticas realizadas por la teoría de la hegemonía al marxismo tradicional eran y son más que pertinentes, dicha teoría, que pretende ser radical, falla en ciertos fundamentos de análisis sociohistórico lo que impediría una consecución efectiva de sus estrategias. En parte por conceder nolens volens muchos puntos de partida a la situación contemporánea de clara hegemonía liberal. En su crítica al marxismo, centrado casi únicamente en la cuestión de clase, el análisis populista pierde de vista la radicalidad del pensamiento marxiano respecto al funcionamiento profundo del capitalismo. La crítica del valor-trabajo (Wertkritik, en alemán) planteada de forma independiente por el grupo Krisis en Alemania y M. Postone en EE.UU. resulta una aproximación fructífera para el análisis de la sociedad actual y para estudiar los límites transformadores de la estrategia populista. Desde la visión del fetichismo de la mercancía, el valor y el trabajo de Marx, esta teoría reafirma la realidad del capital como una relación social que conforma y subsume cada vez más tejido social induciendo una lógica irrevocable al propio funcionamiento del capital cuya meta ciega es la continua revalorización del valor. Los antagonismos sociales y los conflictos de clases no se presentan así como el núcleo de verdad del funcionamiento del capitalismo, sino como fenómenos derivados o secundarios. Desde esta perspectiva, se hace patente una serie de limitaciones inherentes a las posibilidades emancipatorias de la actuación política concebida desde la perspectiva populista. La Werktkritik otorga mayor vigencia al análisis de la forma mercancía y el desdoblamiento del valor poniendo de relieve la validez de las críticas más desubjetivizadas y antihumanistas al capitalismo, las cuales descubren en el corazón del funcionamiento del capital un sujeto automático que impone las exigencias del movimiento infinito de la autovalorización del valor a todos por igual –a trabajadores y capitalistas, al pueblo y a la casta, a nosotros y a ellos, etc.– utilizando para ello las estructuras estatales y políticas democráticas liberales. Ignorar esta dimensión mecánica-impersonal de la alienación capitalista significa pagar el intolerable peaje de permanecer en la inmanencia ideológica de uno de los polos de una falsa disyuntiva. De este modo, en esta intervención, pretenderemos contribuir a la dilucidación de las limitaciones de populismo como modelo revolucionario emancipatorio, intentando entender de qué forma el conflicto real no se da entre grupos de subjetividades, sino en el automatismo cósico de la producción de valor sobre todos nosotros.

Mariné Jubany, Jordi (Universidad Autónoma de Barcelona): “La dimensión fantasmática de la ciencia” o “qué queda de lo político después de los Spin Doctors”

El discurso de lo científico es, sin lugar a dudas, un discurso de poder, es decir, que sustenta y es vertebrado por una cierta autoridad. Este discurso está siempre atravesado por una fantasía beatífica: el pensar un mundo donde se ha logrado la matematización absoluta de todo lo imaginable y, en consecuencia, donde uno puede trabajar como un ingeniero de cualquier ámbito, controlando los outcomes tanto de las producciones artísticas como de las revoluciones políticas. Así, siguiendo con lo último, una de las vertientes de éste delirio no puede ser otra que el pensar que el fin de lo político se va a dar en forma de actos de publicidad extremadamente singularizados mediante prácticas de micro-targeting regidas por algoritmos. Estos algoritmos nos permitirían, en la era mediática actual, eliminar todo lo disruptivo de las campañas políticas en favor de un control personalizado de los perfiles más favorables a tender hacia una posición política determinada. En éste sentido, están emergiendo actualmente varias narrativas que presentan los escándalos de Cambridge Analytica o AggregateIQ, el uso de bots, las ‘fake news’ y la emergencia de figuras como Dominic Cummings como el peligroso futuro de la ingeniería social, donde la opinión pública es presentada como un objeto completamente maleable a discreción del asesor de comunicación en cuestión. Así, estos fenómenos abren, en un sentido heideggeriano, un momento de reflexión sobre ciertos objetos actuales (sean, principalmente, las redes sociales) donde nuestra relación pre-reflexiva con este objeto ya no se aguanta más y éste se puede someter al examen analítico, quedando ya poco de “neutral” en su uso.

Pero ¿hasta dónde llegan éstas narrativas? Y, más importante aún, ¿dónde queda lo político una vez atravesado por estas? Propongo, como ya visto: (1) presentar estos instrumentos o técnicas como algo “no neutro”, es decir, como imbuidas por lo simbólico y (2) teorizar estos discursos desde la fantasía en su sentido lacaniano, es decir, como eso que esconde lo real – la heterogeneidad radical de lo social. Dar demasiado protagonismo a estas narrativas puede, desde ahí, terminar con la naturalización de un orden existente y hacernos caer en un burdo determinismo donde poco hay que hacer. En contraposición, se puede teorizar que lo político emerge, precisamente, donde este discurso se calla, y el pensar un futuro donde lo político esté completamente sometido a los algoritmos es, al final, algo fantasmático. Sólo desde ése lugar es, después, necesario ver el potencial real de éstos instrumentos y preguntarse qué debemos hacer con ellos: ¿Debemos dar una batalla en favor de la regulación completa de estos mecanismos? ¿Deben los movimientos políticos progresistas aprovechar estas herramientas? ¿Qué sacrificamos con eso, si alguna cosa? Dar algunos pasos atrás y reflexionar sobre la naturaleza de éstas narrativas puede darnos un marco mucho más sólido para confrontarlas.

Martín Caraballo,  Elizabeth Luna (Université Paris I Panthéon-Sorbonne y Université Paris III Sorbonne Nouvelle): “Articular lo espontáneo: apropiaciones discursivas del 15M y los chalecos amarillos”

A partir de dos casos recogidos dentro del concepto de folk politics (Srnicek & Williams, 2015) se percibe el desarrollo de procesos de cooptación y construcción de sentido alrededor de experiencias espontáneas reapropiadas por parte de partidos políticos. Si bien tanto el 15M como los chalecos amarillos han sido y son utilizados como base y dirección de nuevos discursos institucionales, las diferencias entre uno y otro no muestran únicamente las divergencias políticas existentes dentro de un mismo contexto europeo entre España y Francia, sino también los límites de este tipo de articulaciones discursivas: en el caso del 15M, y en oposición a los chalecos amarillos, la ausencia (y la problemática que esta ausencia desencadena) de un factor reaccionario o conservador en el discurso y en la construcción de un pueblo con vocación de mayorías sin reacción. Así planteado, esta deficiencia sería también causante del fracaso de otras experiencias espontáneas en Francia, como Nuit Debout, incapaces de constituirse positivamente más allá de su existencia en el susodicho breve momento espontáneo. Si el 15M y los chalecos amarillos tienen éxito por encima de otras experiencias, este éxito se debe a cómo construyen espacios y experiencias vitales y autónomas irreducibles al debate discursivo, en medio de una especie de hiato histórico: es este mismo éxito el que dificulta su posterior integración en la construcción de un nuevo sentido común, en un momento contrahegemónico. El sistema político francés, por más que se vea alterado por estas prácticas, posee mecanismos y estructuras que cortan necesariamente las aspiraciones de estos procesos en su institucionalización, haciendo de ellos momentos puramente destituyentes sin componente de potencia constitutiva. Son las carencias en el desarrollo del sistema político español las que permiten el éxito inicial de la articulación discursiva del 15M por parte de Podemos y otros actores de la izquierda; son también estas carencias las culpables de una dependencia exagerada de cualquier movimiento populista con respecto al relato del 15M, llevándolo hasta los límites de un necesario agotamiento: si la apropiación discursiva de los chalecos amarillos pasa por un fracaso al institucionalizarse y extenderse, la apropiación discursiva en España se agota por los límites necesarios tanto del « momento populista » como de la contradicción endémica en hacer de las folk politics (mucho más traducibles dentro de proyectos municipalistas) una propuesta con ambición hegemónica a gran escala.

Menéndez Arboleya, Andrea (Oviedo): “Emociones y Prácticas de Ciudadanía Radical en Territorios sin Democratizar: El Caso de los Obreros Myanmar en Khaysng (Khaysng es un nombre ficticio para referirme a mi área de investigación por consideraciones éticas)”

ANTECEDENTES: Partiendo de la conjetura de que las nociones de ciudadanía que manejamos actualmente en el ámbito académico son el resultado de un ejercicio histórico de supremacía intelectual realizada por una minoría de individuos pertenecientes a clases privilegiadas de países económicamente hegemónicos, este artículo explora nociones de ciudadanía desde una perspectiva no occidental y no privilegiada, en un contexto geográfico trasnacional no democratizado como es la Subregión del Gran Mekong. En particular, analizo los sentimientos de afiliación y pertenencia que los trabajadores Myanmar asentados en la periferia urbana del norte de Bangkok tienen hacia sus territorios de origen, así como las prácticas informales cotidianas de ciudadanía, individuales y colectivas, en Khaysng, su localidad de acogida en Tailandia.

MÉTODOS: Metodología de naturaleza cualitativa basada en métodos orales y de observación con énfasis en el trabajo de campo in situ, en el distrito de Khaysng entre agosto y octubre del año 2016, como elemento clave para la coproducción de datos empíricos. Tras previo estudio piloto, se llevaron a cabo un total de 24 entrevistas semi-estructuradas en profundidad a individuos de tres etnias distintas (karen, mon y birmana) y cuatro sesiones de discusión de grupo con los trabajadores de Myanmar. Los datos cualitativos, coproducidos principalmente en lengua birmana, a excepción de dos entrevistas en idioma mon, se categorizaron según un sistema de códigos temáticos desarrollado en base a un marco teórico-analítico en torno a tres ejes conceptuales: ciudadanía, movilidad y territorialidad.

RESULTADOS: Los trabajadores emigrados, albergan sentimientos territoriales, heterogéneos y ambivalentes, tanto hacia los territorios políticos múltiples de Myanmar como hacia los habitantes de esas unidades políticas. Éstos vienen determinados principalmente por dos factores: los conocimientos indirectos adquiridos a través del pensamiento colectivo y los significados atribuidos por los trabajadores a sus respectivas prácticas socio espaciales de movilidad, siendo estos de signo positivo, negativo o neutro. Debido a la severa represión política y a las abusivas condiciones laborales que experimentan la mayoría de los Myanmar asentados en Khaysng, sus prácticas colectivas de ciudadanía radical y feminista están prácticamente deshabilitadas. En cuanto a las prácticas individuales de política de identidad, la identidad étnica prevalece sobre la identidad “Myanmar”, que se funde y confunde con la etnia birmana.

CONCLUSIONES: Los sentimientos territoriales de los Myanmar en Tailandia, principalmente de lealtad a la nación y de orgullo nacionalista, son más o menos elaborados en función del nivel de estudios de los trabajadores. Aunque la situación de criminalización de las prácticas cotidianas de ciudadanía radical contribuye severamente a la debilitación paulatina de la agencia e interés político de los ciudadanos expatriados, también secunda la revitalización de sus señas de identidad política nacional, tales como el aprecio por la bandera y la gastronomía de la Unión de Myanmar.

Ortega Esquembre, César (Valencia): “Teoría de la acción comunicativa y democracia deliberativa: sobre las tensiones internas en el pensamiento de Jürgen Habermas”

La contribución de Jürgen Habermas al ámbito de la filosofía política ha resultado tan influyente, que apenas existe en la actualidad una propuesta filosófico-política consistente que no haya discutido detenidamente con ella. Igual que ocurre con otros teóricos sociales y filósofos políticos que, con razón, se han ganado el rango de “clásicos” –piénsese en John Rawls o Michel Foucault, por ejemplo–, las propuestas habermasianas han logrado que las discusiones contemporáneas queden articuladas, al menos parcialmente, bajo el aparato conceptual por ellas inaugurado. Términos como “política deliberativa”, “discurso”, “consenso”, “formación de la opinión pública” o “acción estratégica” resultan hoy casi irrenunciables para reflexionar filosóficamente sobre el mundo político.

Aunque la bibliografía especializada ha analizado con gran detenimiento cada uno de los productos de la filosofía habermasiana –teoría de la evolución social, teoría crítica, ética discursiva, pragmática universal o teoría normativa de la democracia–, lo cierto es que existen todavía ciertas relaciones intrateóricas no tematizadas suficientemente. Entre ellas ocupa a mi juicio un lugar especialmente interesante la difícil relación entre la teoría crítica como teoría de la acción comunicativa, por una parte, y la teoría normativa de la democracia como “política deliberativa”. Más concretamente, parece existir una tensión entre la comprensión de la sociedad mantenida en Teoría de la acción comunicativa, donde ésta era entendida desde la doble perspectiva de un “sistema” regido por la acción estratégica y un “mundo de la vida” gobernado por la acción comunicativa, y la comprensión de la sociedad mantenida en Facticidad y validez, donde el sistema (político) deviene espacio de la acción comunicativa. La presente comunicación se propone contribuir a la clarificación de este problema defendiendo la siguiente tesis: la elaboración de una filosofía jurídico-política en términos de teoría del discurso, es decir, el proyecto de una teoría normativa de la democracia emprendido en Facticidad y validez, constituye el intento de Habermas por escapar a los paradójicos problemas derivados de su teoría social anterior. En este sentido, es preciso reconocer la existencia de una tensión intrateórica entre estas dos fases fundamentales del pensamiento del autor.

Para defender esta tesis, expondré en primer lugar el significado de la teoría crítica como teoría de la acción comunicativa, analizaré a continuación los elementos fundamentales de la teoría normativa de la democracia o política deliberativa, y terminaré mostrando la tensión entre ambos estadios, así como la pertinencia del segundo a la hora de corregir los problemas derivados del primero.

Pabón Mantilla, Ana Patricia (Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia) & Aguirre Román, Javier Orlando (Universidad Industrial de Santander, Colombia) & Cáceres Rojas, Paul Breinner (Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia): 

 a/ “Las relaciones de tensión y complementariedad entre las principales manifestaciones cristianas latinoamericanas contemporáneas y el neoliberalismo global”

La propuesta busca exponer, desde una perspectiva filosófica, las relaciones existentes entre dos fenómenos sociales contemporáneos de gran relevancia: el predominio global del neoliberalismo y las manifestaciones religiosas cristianas contemporáneas latinoamericanas, tanto católicas como protestantes.

Para muchos investigadores vivimos en la “era del neoliberalismo” (Saad-Filho & Johnston, 2005). Esta expresión, la cual tiene usualmente un sentido peyorativo, busca describir el predominio global del capitalismo y la sociedad de consumo, así como el declive de todo tipo de políticas de bienestar que promuevan la igualdad social. El neoliberalismo, desde esta perspectiva, se ve como la ideología dominante que le da forma al mundo de hoy.

Simultáneamente al predominio del neoliberalismo global, las principales culturas intelectuales occidentales también reportan un resurgimiento de la religión. Hasta hace relativamente poco, buena parte de la élite intelectual occidental aceptaba como lugar común la vinculación conceptual entre las nociones de modernización, racionalización y secularización. Sociólogos, politólogos, filósofos e historiadores desarrollaban sus investigaciones bajo los presupuestos de la llamada “hipótesis de la secularización”, la cual postulaba que los diferentes procesos de racionalización y modernización de las sociedades deberían traer como consecuencia la privatización de la religión. Consecuencia que podría llegar, incluso, a su desaparición (Habermas, 2009). Esta hipótesis se veía confirmada por el desarrollo de la mayoría de las sociedades europeas. Las demás sociedades deberían seguir el camino europeo en la medida en que continuarán por la senda del desarrollo moderno trazada por el Viejo Continente. Hoy en día la situación es diferente. Muchos sociólogos han llegado a postular el fin de la hipótesis de la secularización (Habermas, 2009: ps. 64 – 67). De ahí que en los últimos años autores de diversas tendencias filosóficas se han interesado por la religión.

La pregunta general puede formularse así: ¿qué relaciones de complementariedad y tensión existen entre el neoliberalismo global y las principales manifestaciones religiosas cristianas latinoamericanas contemporáneas? Pregunta que puede especificarse así: ¿Existen elementos filosófico – conceptuales del neoliberalismo que pueden considerarse cercanos a las principales manifestaciones religiosas cristianas latinoamericanas contemporáneas de forma tal que la fuerza renovada de estas últimas pueda explicarse en relación con el predominio global del primero? ¿Existen elementos de los principales enfoques teórico – teológicos del cristianismo latinoamericano contemporáneo que puedan considerarse afines o contrarios al neoliberalismo global?

El objetivo general de la propuesta es determinar las relaciones de tensión y complementariedad existentes entre las principales manifestaciones cristianas latinoamericanas contemporáneas y el neoliberalismo global. Esto se hará a partir de la elaboración de un esquema conceptual de los principios del neoliberalismo y un esquema conceptual del cristianismo latinoamericano contemporáneo y la posterior comparación del diferencial existente entre ambos.

b/ “Convivencia escolar y democracia agonística: una perspectiva para el abordaje del conflicto en las instituciones escolares“   

Las sociedades contemporáneas son altamente pluralistas, de tal suerte que estamos de cara a sociedades profundamente fragmentadas por intereses antagónicos que no logran llegar a acuerdos mínimos. La riqueza de la pluralidad supone retos aún mayores a la configuración de un sistema democrático para evitar caer en democracias de mayorías que perpetúan valores excluyentes.

Por su parte, la escuela ha sido valorada como un escenario para la formación de la ciudadanía y la construcción de valores democráticos. Esta pretensión se ha intentado construir desde distintas propuestas, por ejemplo, desde la creación de gobiernos escolares y de formación en competencias ciudadanas, dos iniciativas importantes pero insuficientes, pues en el caso de la primera, se termina privilegiando una idea de democracia como representación formal.

El presente trabajo busca analizar las situaciones que generan conflicto al interior de las instituciones escolares, teniendo como referente que existen diversos tipos de conflictos entre los diversos actores que interactúan en la escuela y que de manera cotidiana exigen respuestas de las instituciones. Para abordar el problema propuesto, se tendrá como referente teórico el modelo agonístico de democracia desde la visión de Mouffe, por considerar que sus presupuestos conceptuales permiten comprender las relaciones de poder en la construcción del orden social, la valoración que merece la pluralidad en las escuelas y el papel del conflicto como elemento pedagógico y formativo en dichas relaciones

Para el análisis propuesto nos limitaremos a analizar los conflictos generados por situaciones constitutivas de acoso escolar que afectan la convivencia, por considerar que en este tipo de situaciones se encuentran involucrados todos los actores de las instituciones escolares y exigen la capacidad de respuesta de todas las partes involucradas.

Pasar de un modelo sancionatorio a un modelo pedagógico de gestión del conflicto puede leerse como una apuesta en ese sentido, pese a las dificultades que pueda acarrear la puesta en marcha del modelo. Este supuesto es coherente con la propuesta filosófica de la democracia agonística.

La hipótesis de trabajo que se desarrollará a lo largo del presente trabajo, parte de reconocer la necesidad de consolidar un proceso de formación para la democracia en la escuela, lo cual supone valorar la importancia del conflicto en su construcción, lo cual implica modificar la percepción frente al conflicto, los actores y mecanismos de gestión del conflicto.

Posca Cohen, Marcelo (UCM): “Agonismo y violencia. Chantal Mouffe ante el desafío de la representación”

En esta presentación se proponen algunos elementos de reflexión sobre la naturaleza de la relación entre «adversarios» desarrollada por Chantal Mouffe en su modelo de democracia radical o «pluralismo agonístico». Tomando como punto de partida la tesis de Mouffe de que el objetivo de la política democrática es la transformación del enemigo en adversario (2012; 2013), nuestra intervención se centrará en abordar cómo es posible pensar este paraje, lo cual nos conduce al problema de cómo se traducen o canalizan los antagonismos en agonismos. Ahora bien, abordar esta cuestión implica pasar por el problema de la violencia, un problema que, a nuestro modo de ver, se encuentra ausente en los trabajos de Mouffe.

A tal efecto, nuestro recorrido teórico será el siguiente: en primer lugar, y dado que la autora apuesta claramente por un «populismo de izquierdas» (2018), señalaremos algunos aspectos clave del populismo según Mouffe; en segundo lugar, esbozaremos brevemente el modelo de democracia radical pluralista propuesto por la autora como alternativa al marco liberal dominante, esto es, el «pluralismo agonístico»; en tercer lugar, daremos cuenta de por qué, según Mouffe, su modelo teórico-político es capaz de hacer frente a la «crisis de representación», fruto del «consenso al centro» y de la aplastante hegemonía neoliberal (2012; 2013), que atraviesa hoy día a las democracias liberales del mundo desarrollado (y no solo a éstas); finalmente, nuestra reflexión estará dirigida a un problema que, desde nuestro punto de vista, no escapa a la propuesta de la autora, y que tiene que ver con lo siguiente: ¿cómo se traducen o canalizan los antagonismos en agonismo? ¿Cómo tramita el agonismo la asimilación de la violencia? El problema es serio, porque siempre existe el peligro potencial de que el antagonismo se transforme y descargue, que se convierta en conflicto extremo. Como vemos, el problema que nos ocupa es el de la gestión o tramitación de la violencia por parte del agonismo mouffeano (sobre todo abordaremos la difícil -acaso imposible- domesticación del enemigo schmittiano propuesta por Mouffe, lo que pondría en cuestión hasta qué punto la figura del adversario mouffeana es posible partiendo del pensamiento de Carl Schmitt).

Ramírez Santos, Celia Alejandra (UCM): “Del populismo al oportunismo. Las críticas comunistas al pensamiento de Vicente Lombardo Toledano”

Tras el renovado interés por la teoría marxista en Latinoamérica, particularmente en México, interés que se ha visto cristalizado en la publicación reciente de dos trabajos de gran rigor académico sobre el tema, uno proveniente de la historia y otro de la filosofía. La obra histórica a la que nos referimos en primer lugar se trata de una compilación publicada por Carlos Illades titulada Camaradas, nueva historia del comunismo en México (2017). La segunda obra, de carácter histórico-filosófico, es el libro de Gustavo Leyva Martínez, La filosofía en México en el siglo XX (2018), publicado por la misma editorial. Se trata, este último, de un aporte que reactiva el interés en el pensamiento que ha nacido, crecido o sido reinterpretado de maneras muy propias en el territorio mexicano.

Una de las discusiones recientes en filosofía y teoría política que, gracias a Ernesto Laclau han contribuido a volver la mirada a Latinoamérica es la que gira en torno al populismo como concepto, fenómeno político propio, estrategia política y, en fin, discusión filosófica. Dentro del marco de ambos debates se encuentra nuestra propuesta que, en primer lugar, se referirá a unos actores políticos determinados, sus ideas y su lugar en el escenario político y social. En un segundo paso, someteremos a escrutinio el peso y validez de sus propuestas a través no solo de la argumentación filosófica en abstracto, sino también del uso de materiales históricos y el análisis de la forma en la que usaron determinados conceptos (pueblo, clase, revolución, marxismo, imperialismo,…) en determinados momentos políticos.

La figura a la que dedicaremos nuestra ponencia es Vicente Lombardo Toledano: abogado, filósofo, político y líder sindical mexicano, tuvo durante largo tiempo de su vida un importante papel tanto en la política nacional como en las organizaciones sindicales en México. En los años treinta, período de su irrupción en la escena política y filosófica mexicana y latinoamericana, fue uno de los principales colaboradores del presidente Lázaro Cárdenas, a quien la historiografía sobre el  populismo en México ha señalado como la figura más representativa de dicha estrategia política.  Como veremos en nuestra ponencia, Lombardo, actuando a la sombra del presidente Cárdenas, es en gran medida el artífice intelectual de una parte significativa del discurso y la estrategia cardenista. Como todo actor político, pero particularmente en el contexto de la recepción del marxismo en México, Lombardo y su peculiar interpretación y recepción del marxismo generaron polémica entre sus contemporáneos. Entre las grandes figuras del marxismo revolucionario mexicano, José Revueltas y Américo González se presentan como los críticos más feroces del que, en la década de los sesenta, llamaron  “oportunismo lombardista”.  Basándonos en el análisis de los textos filosóficos El proletariado sin cabeza (José Revueltas) y  Oportunismo: teoría y práctica del Movimiento Sindical Mexicano (Américo González). Amén de trabajar materiales en gran parte inéditos (el texto de González, de difícil acceso, no figura mencionado en ninguna de las monografías dedicadas a Lombardo o al pensamiento marxista en México), nuestra investigación pretende dar a conocer otra cara de estos importantes personaje para la política mexicana, para la historia latinoamericana, así como para la reinterpretación del pensamiento político marxista en Latinoamérica y sus consecuencias prácticas. Además de presentar el panorama histórico general de ésta crítica, el presente trabajo pretende incidir en la forma en la que, con ciertas modificaciones y nuevas influencias teóricas –provenientes, por ejemplo, del psicoanálisis-, las cuestiones y dilemas que enfrentaron a Lombardo, Revueltas y González siguen abiertas en el marco más amplio de la teoría populista contemporánea, como muestran algunas de las nuevas propuestas de crítica marxista a la estrategia y discurso populista.

Rayón Viña, Beatriz (Oviedo): “Los límites del poder ante los ojos de la Deconstrucción”

Al hablar de hegemonía política actualmente nos situamos en el marco del pensamiento neoliberal. Sin embargo hegemónico no significa, en absoluto, indiscutible. Durante toda la historia siempre han existido corrientes opuestas o cuestionadoras de la fuerza imperante general. A su vez, cuando hablamos de política establecemos, en ocasiones tácitamente, unas directrices básicas sobre las que asentar nuestro pensamiento. Uno de los temas principales que se ha estudiado a lo largo de la historia ha sido el propio concepto de justicia, desde el que construimos nuestras políticas, y esto es debido a que cada sistema político dicta una ley y basa sus acciones en una concepción equívoca de justicia. Desde la perspectiva de la posmodernidad, corriente que surge como respuesta a la hegemonía iluminista del siglo XIX, encontramos diversas reformulaciones de problemáticas políticas. La posmodernidad es una realidad poliédrica, siendo una de estas realidades la Deconstrucción, corriente iniciada por el uso de la lectura en los márgenes del filósofo Jacques Derrida. Aplicando esta filosofía, en el año 1982 el autor realiza una ponencia en la que analiza un relato de Kafka titulado “Ante la ley”, en el que se narra la historia de un campesino que un día acude las puertas de la ley, frente a la que se encuentra un guardián. El guardián impide verbalmente el paso al hombre, y este no atraviesa las puertas pues es lo que le han mandado. Finalmente el campesino envejece frente a la puerta de la ley y fallece sin llegar nunca a acceder a la misma. Mediante un ejercicio deconstructivo del relato de Kafka, Derrida comienza su lectura y abre la puerta a diversas preguntas sobre el cuestionamiento de la legitimidad de la ley y la inacción humana frente a las barreras, físicas o no físicas, que se nos presentan. Este trabajo lo comienza Derrida en su libro Prejuzgados, donde nos presenta que el ordenamiento del mundo es ante todo cuestionable, en todas las acepciones posibles del término. ¿Cuál es la fuerza que impulsa a mantener el orden? O, mejor dicho, ¿qué detiene al hombre ante la ley? El problema no es qué juzgar o cómo, qué metodología seguir, sino con qué criterios. Si no podemos empezar a juzgar sin un prejuicio, no tenemos ley, no tenemos orden, pero eso es esencialmente lo que conforma la misma. El punto de partida de formulación de poderes y de alternativas hegemónicas ha de partir de las propias bases del poder y el papel que jugamos en la legitimación de las mismas, según podemos inferir de este relato de Kafka y a su vez de la lectura de Derrida.

Roldán López, Carlos (URJC): “El Arte como poder constituyente: La multitudo de productores de belleza y su acción preconfiguradora de una democracia del común”

Es de todos conocido el papel de los conceptos de biopolítica y biopoder en la emergencia de las prácticas de resistencia que conforman a la multitud como nuevo sujeto descentrado de cambio revolucionario en la obra de Antonio Negri.

La comunicación plantea la relación planteada entre la configuración artística de la propia subjetividad  como un cuidado de sí mismo  con el carácter colectivo y a la vez artístico emergente de las prácticas de  resistencia  al biopoder imperial que han dotado de entidad a la multitud.

Si Foucault, siguiendo a Nietzsche, nos ofrecía la idea del filósofo como artista, del sujeto que se configura como obra de Arte, Negri nos deriva a la necesidad de lo colectivo en la elaboración de la alegría de lo necesario, de manera que es la Multitud, “bestia feroz inaferrable” de las filosofías políticas de transcendencia normativa del Estado, el artista que encarna la tarea de los productores de belleza.

La multitud es sujeto revolucionario en la medida en que es artista y  lo bello es pues un trabajo colectivo, una producción colectiva.

Está en nuestras manos, plena, la posibilidad de construir el mundo. De construirlo tal y como nos ha sido posible deconstruirlo. En esta radical operación, el arte se anticipa al movimiento global de lo humano. Es un poder constituyente, una potencia ontológicamente constitutiva. A través del arte el poder colectivo de la liberación humana prefigura su destino. Y es difícil imaginar el comunismo al margen de la acción prefiguradora de esta vanguardia de masas, que es la multitudo de los productores de belleza (Negri, 2012)

En esta comunicación abordaremos el carácter de artista de la multitud y la importancia de imaginar la democracia del común  tras  la nueva reconfiguración política del Imperio y porque es incompatible con estrategia alguna de drenaje del antagonismo a través del partido político populista contemporizador.

Ruiz Capilla, Antonio (UNED): “El embate iliberal. Más allá de estados y naciones: la cuestión del sujeto político en Aleksandr Dugin”

El liberalismo es la ideología final, que aparentemente ha triunfado en el combate contra el fascismo y el comunismo. A pesar de haberse impuesto a ambas teorías políticas, actualmente se encuentra en un estado de profunda crisis. Esto ocurre porque la democracia clásica, es decir, el poder de la mayoría, ha sido reemplazada por un nuevo tipo de democracia, representada por el gobierno de las minorías sobre la mayoría, en el que las minorías están siendo protegidas de la mayoría de mentalidad “totalitaria” y “autoritaria”.

La misma semántica de la democracia ha sido alterada. La percepción misma de lo que es el liberalismo ha cambiado: originalmente, el liberalismo pertenecía a la tradición racional, es decir, se creía que cada individuo libre actuaba de manera responsable y racional. Hoy, en la era postmoderna, el liberalismo está sufriendo erosión y disolución. La razón misma (o la sociedad misma) se concibe como una institución totalitaria. Por lo tanto, el hombre debe estar completamente liberado de todas las estrategias racionales de comportamiento, dado que el pensamiento racional mismo se describe como algo fascista o estalinista. En otras palabras, el liberalismo se está transformando en su etapa nihilista, postmoderna, y, en este sentido, ya no puede desempeñar el papel de una ideología política, verdaderamente capaz de movilizar a la comunidad global de países individuales.

En este contexto, surge la respuesta de una reacción antiliberal y antimoderna. Así, el objetivo principal de este movimiento es proponer un nuevo modelo más allá del marco del liberalismo, el comunismo y el fascismo; más allá de sus límites. Y dado que el liberalismo existe hoy en día, mientras que el comunismo y el fascismo no lo hacen, la suposición inicial es que se trate de algún tipo de sucesores de la Segunda o Tercera Teoría Política. Pero ¿hasta qué punto lo son?

En esta corriente, ¿quién es el sujeto y a quién se dirige? El sujeto del liberalismo es el individuo, la clase lo es en el comunismo y en la ideología de la Tercera Posición, es el Estado (como en el fascismo italiano) o la raza (como en el Nacionalsocialismo de Hitler). Para Dugin, el sujeto es el Dasein. El Dasein es una categoría heideggeriana, que no es ni el individuo, ni el colectivo, ni la clase, ni el estado, ni la raza. Dasein se define como una cierta presencia específica en el mundo, cuando aún está por conocerse la presencia propia. En otras palabras, ésta es la raíz de la existencia humana. Antes de que aprendamos que somos personas, parte de un país, miembros de la sociedad, ricos o pobres, que pertenecemos a cierta nación, grupo étnico, cultura o religión, debe haber algo antes de esto. Esta es una cierta raíz de nosotros mismos que reconoce, como señala Heidegger, que ha sido “lanzada” (Geworfenheit).

Sabio García, Juan Carlos (Oviedo): “Alain Badiou ante ‘Un tiempo de silencio’ en el nuevo panorama político y económico mundial”

 Posiblemente podamos encontrar la fórmula “Tiempo de silencio” en la Europa de hoy en día como antaño lo reflejara Luis Martín-Santos en la España que le tocó vivir, bajo el mismo rótulo, y en la dictadura de Franco. Pero si los amos estaban bien identificados en la España de la posguerra, no es el caso de los nuevos amos mundiales, bajo el rótulo de un capitalismo especulativo que se mantiene tan etérico como dañino en este nuevo siglo.

Alain Badiou, pese a la dificultad del nuevo reto, conserva  un cierto optimismo en cuanto a este nuevo enemigo, e intenta ir más allá de su disfraz. Para ello propone, una nueva conciencia de clase a modo de reconstrucción de nuestras propias armas que nos den  una nueva identidad, y un despertar de la historia que signifique el despertar de una idea que acabe con ese “Tiempo de silencio”, más allá de un horizonte utópico.

Sánchez Berrocal, Alejandro (CCHS-CSIC y UNED): “Populismo de izquierda: ¿un callejón sin salida?”  

Desde la crisis de 2008 y, posteriormente, el surgimiento del Movimiento 15-M, se ha abierto en España un debate –la hipótesis populista– que afecta tanto a la misma autocomprensión de las izquierdas como a la adopción de sus estrategias y planes políticos. La admisión de la teoría de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe como guía gracias a la cual orientarse en las sociedades contemporáneas ha adquirido, al menos en nuestro país, carta de naturaleza: no solo al compartir una problemática “liquidación” del marxismo y una peculiar lectura del pensamiento de Antonio Gramsci, sino al tomar la ontología social populista como lugar privilegiado de acceso a la realidad (dicotomía casta/la gente, hiperliderazgo, “significantes vacíos”, etc.). La publicación hace menos de un año del libro de Chantal Mouffe For a Left Populism reanima la controversia a propósito de un tema central para los movimientos emancipadores en general y las izquierdas en particular: ¿es posible fracturar la hegemonía neoliberal (económica, política y cultural) asumiendo la hipótesis populista o nos encontramos, por el contrario, ante un callejón sin salida?

En la ponencia quisiéramos tratar desde un enfoque crítico las afinidades electivas entre “populismo” e “izquierda” haciendo especial hincapié en los problemas –tanto desde un punto de vista teórico como político– que supone el así llamado “populismo de izquierdas”. Concretamente, evaluaremos las renuncias del populismo a algunos valores y modelos canónicos de las izquierdas tradicionales (universalismo, racionalismo, “reforma intelectual y moral” de las masas, por tomar la expresión de Gramsci, etc.). Además, mostraremos los obstáculos y dificultades que algunos de los presupuestos teóricos básicos del populismo (su construcción de lo social, el psicoanálisis lacaniano, el déficit normativo y la ausencia de análisis institucional, etc.) implican para una acción política transformadora y emancipatoria. Por último, pretendemos así dejar abierto un debate a propósito del surgimiento y formación del populismo en España no tanto como una forma de representar una alternativa al modelo neoliberal sino como una variación del mismo o, dicho de otro modo, una forma de profundizar en algunos de sus efectos más devastadores.

Sánchez Piñeiro, David (Oviedo): “¿Necesita la democracia radical una dimensión populista?”

En Hegemonía y estrategia socialista (1985), Ernesto Laclau y Chantal Mouffe establecieron las bases de un nuevo proyecto político en términos de una “democracia radical y plural”. Laclau escribió también, unos años después, que él apostaba por una “sociedad liberal-democrática-socialista”. En la misma línea, Mouffe sigue sosteniendo a día de hoy que su proyecto de “democracia radical” no va en contra de los principios liberal-democráticos que son hegemónicos en las sociedades contemporáneas occidentales y propone más bien una materialización efectiva y una radicalización de los mismos.

Sin embargo, desde que se publicó La razón populista en 2005, Laclau ha pasado a ser conocido como el teórico del populismo por excelencia. El último libro de Mouffe se titula precisamente Por un populismo de izquierdas, lo que evidencia la importancia teórica que le sigue concediendo a la categoría de populismo.

¿Cuáles son las especificidades del populismo y cómo puede contribuir al desarrollo de ese proyecto liberal-democrático-socialista cuyas bases teóricas fueron establecidas por Laclau y Mouffe en Hegemonía y estrategia socialista y en otras obras posteriores? Esta cuestión es planteada precisamente por Mouffe en los capítulos 3 y 4 de su último libro, Por un populismo de izquierdas, cuyos títulos son, respectivamente, “Radicalizar la democracia” y “La construcción del pueblo”. ¿Es satisfactoria su explicación?

Sánchez Sánchez, Nazaret (Oviedo): “La decolonialidad como proyecto político anti-racista”

Lo descolonial surge como propuesta de análisis de las relaciones de poder a nivel global partiendo de la conquista de Abya Yala en el año 1492 desde donde se configura un nuevo “Sistema-Mundo” que, según Dussel (2005), sería determinante para la creación de  una Historia Mundial donde Europa se desplegaría como “centro” construyendo todas las culturas, pueblos y civilizaciones colonizados como “periferia”. Pasa, por tanto, a ocupar una posición central en el desarrollo de mi Tesis el cómo la intrusión castellana en lo que hoy conocemos como América marcó un antes y un después en las relaciones internacionales y dio la posibilidad de desarrollo económico a los territorios de la actual Europa. Las relaciones en las nuevas colonias empiezan a ser sometidas a un patrón de poder, conocido como colonialidad, que se genera bajo una naturalización de las jerarquías territoriales, raciales, sexuales, culturales, epistémicas y estructurales que se impusieron a lo largo del proceso de colonización y quedaron impregnadas en las sociedades y pueblos que habitaban en los territorios ocupados. Este poder garantizó la explotación de unos cuerpos que empezaron a ser marcados por la “raza”. Sería Aníbal Quijano quién la definiría como una ficción creada a partir de la dominación colonial que operará como elemento estructural constitutivo de las relaciones de poder y opresión contra los cuerpos colonizados. Esta idea concebida como la colonialidad del poder pasa posteriormente a ser ampliada por otros pensadores y pensadoras desde otras perspectivas como el saber, el ser, el género o la democracia, generando un panorama más plural del pensamiento de la modernidad/colonialidad.

Pensar nuestros días desde esta perspectiva supone un ejercicio que abre la posibilidad de una descolonización de una Europa que necesita ser repensada. Abordar el anti-racismo desde la decolonialidad nos permite analizar cómo fue construida la raza y cómo surge y opera el racismo en nuestras sociedades. Serán el racismo y el eurocentrismo dos ejes fundamentales en las políticas migratorias de la Unión Europea que determinan unas relaciones de poder entre quiénes se dicen ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho y quiénes migran hacia los Estados-nación europeos. Esta supremacía se refleja en el sistema de explotación de recursos, extractivismo, políticas de cooperación al desarrollo,…, pero también en las relaciones que se dan en lo local donde cuerpos normativos –donde la norma es lo construido como blanco- y cuerpos racializados, pasan a compartir los mismos territorios. Es esta proximidad la que da cuenta del privilegio de quiénes respondemos a la “norma racial”. Fanon, con su propuesta del ser y no-ser, nos dará una clave fundamental para entender los procesos de deshumanización que, quiénes vivimos en zonas de privilegio, ejercemos contra los sujetos colonizados. Serán el cuestionamiento y pérdida de nuestros privilegios el primer paso para abordar nuestra práctica desde un anti-racismo que nos atraviese, nos interpele y se convierta en un proyecto político colectivo de creación de nuevos espacios de convivencia.

 Sánchez Santiago, Alfredo (UCM): “Pueblo en construcción. Jacques Rancière y la performatividad de lo político”

Como han señalado varios autores, uno de los principales criterios de demarcación entre un populismo de derechas y un populismo de izquierdas es la estrategia de constitución del pueblo que subyace a uno y otro modelo de comprensión de lo político. Mientras que el primer paradigma comprende el pueblo como una instancia natural y preexistente, aglutinada en torno a la afirmación de una identidad y unos valores comunes, el segundo modelo aprecia en el pueblo un artificio que requiere ser construido políticamente. En sentido estricto, para el llamado populismo de izquierdas, el pueblo no existe: lo que existen son figuras diversas de voluntad popular articuladas de acuerdo con lógicas heterogéneas y a veces antagónicas. Algunas de estas lógicas han sido objeto de análisis en los últimos años por parte de pensadores de lo político como Judith Butler, Ernesto Laclau o Jacques Rancière. Partiendo de esta idea, nuestra comunicación ofrecerá un análisis de la noción de pueblo en el pensamiento político de Rancière, y tratará de establecer algunas afinidades y divergencias entre su concepción y los enfoques teóricos de Butler y Laclau. Con algunos matices, los tres autores comparten una comprensión del pueblo como una forma de subjetivación política trasversal, signo de universalidad e irreductible a cualquier forma de identificación sociológico-objetiva (la clase, la etnia, la cultura). Sin embargo, a diferencia de lo que sostiene un autor como Laclau, Rancière niega que esta forma de subjetivación deba ser construida prioritaria y necesariamente en el ámbito de lo institucional mediante la creación de cadenas de equivalencia entre demandas heterogéneas. Mucho más afín en este punto a Butler, Rancière sostiene que la mediación institucional es prescindible por cuanto que la constitución del pueblo implica siempre una autoconstitución, un acto de autodesignación lingüística (“Nous, le peuple”) o, sencillamente, un ejercicio performativo. En mayor medida que Laclau, Rancière y Butler prestan una atención muy particular a la dramática de gestos, palabras y acciones a través de la cual los individuos afirman su identidad colectiva como sujetos políticos, reconfiguran la distribución hegemónica de lo sensible e instituyen una nueva simbolización del mundo común. En este sentido, la conceptualización del pueblo en Rancière es una vía de análisis especialmente propicia para afirmar la existencia en este autor de una concepción performativa de lo político. No solo porque la emergencia del pueblo sea en sí misma una demostración de capacidad, sino porque dicha emergencia implica la inscripción en el cuerpo comunitario de una parte que por principio está excluida de la cuenta oficial de las partes de la comunidad, y, en consecuencia, una demostración performativa de la contingencia del orden de la dominación. En definitiva, nuestra comunicación tratará de analizar la especificidad de la noción rancièriana de pueblo en la encrucijada del problema de lo político, la representación, la hegemonía y la democracia radical.

Sevilla Godínez, Héctor (Universidad de Guadalajara, México): “La hegemonía del afecto sobre la razón y otras barbaries implicadas” 

La presente ponencia parte del entendido de que la política no es solamente el conjunto de estructuras que legitiman el poder, sino el sistema de interacción de los miembros entre sí en el marco de una sociedad. Si bien Platón había sugerido hace veinticinco siglos que el Estado debía ser gobernado por un filósofo, el mejor de entre varios, la situación de gobierno contemporáneo parece precedida de elecciones que son definidas por aspectos de orden afectivo, más que racional. Bealsey Murray ha asegurado que el afecto es también una especie de poder, de modo que generarlo, propiciarlo y manejarlo es también una modalidad del poder. La opinión pública no está más sustentada en el ejercicio racional que en la afección, en la identificación pasional o la sintonía emocional con tal o cual líder, con tal o cual doctrina, e incluso con una u otra noticia o afirmación. En condiciones como tales, es labor del filósofo dejar al descubierto la sustitución de la razón en nombre de la afección, tal como en su momento el personaje de La Locura, delineada por Erasmo en su Elogio, señaló con anticipación.

La hegemonía del afecto sobre la razón es notable en el efecto que produce la emocionalidad en la opinión pública, la cual pre-racional como tal, es conducida y manipulada a merced de un guion preestablecido. Pre-racional en cuanto que no se está utilizando la argumentación debida, la reflexión pausada o el entendimiento oportuno. Lo que Deleuze o Guattari habían referido del héroe romántico, el cual domina la presentación teatral o incluso la ópera, se traslada a los medios de comunicación, en los que conviene ser llamativo para atraer, más que reflexivo o congruente para orientar. La sensibilidad vuelta al revés, no tendiente hacia el vislumbre subjetivo derivado de la intraconexión, sino a partir de la desconexión de la que se supura la confluencia o la adherencia a algún modelo externo o régimen seguido desde lo políticamente correcto. Desde Hitler, pasando por Stalin, Reagan o Trump, la idealización colectiva de un ideal político al que no se confronta termina por producir seguimiento sumiso. En tales contextos, diferir se vuelve impopular, termina siendo una especie de prohibición.

Visto así, desde los parámetros aportados por Beasley Murray, y su autoproclamada poshegemonía, se cuestionará si en la supuesta ruptura con la hegemonía discursiva, no se conduce a una especie de nueva hegemonía de los afectos. ¿Acaso la discusión no debe estar en el contenido de los discursos sociales, filosóficos y políticos, sino en el afecto que provocan? O, en todo caso, cabe revisar si la construcción ideológica no se sustenta a sí misma en una experiencia pasional. Si la nueva hegemonía es la del afecto sobre la razón, ¿cómo combatirla desde la razón ante los oídos ansiosos de confort y lugares comunes?

Suárez Ferreiro, Enrique (Oviedo): “¿Una nueva edad media?”  

(i) El título remite y toma como referencian una obra del mismo título de Umberto Eco y otros en la década de los 70 del pasado siglo. Tal marco se actualiza remitiendo a dos acontecimientos: Uno, semejante al que abre el “periodo medieval”: la caida del imperialismo bipolar resultante de la II G M; otro, semejante al que cierra el “periodo medieval”: la muerte de los grandes relatos. Enmarcado así nuestro momento, y tomando como referencia una tradición que Lyotard refiere, la fenomenología pasó a desarrollar una propuesta de análisis y reflexión de las políticas de identidad operantes en la Teoría de Género, en el movimiento LGTB, etc.

(ii) La referencia fenomenológica concreta es la relativa a la recepción y uso del concepto “erlebnis” por parte de Simone de Beauvoir en “El Segundo sexo”, y su recepción, agenciamiento en la tradición de las “Políticas de Género”

(iii) planteada y enmarcada así la cuestión pasar a poner en juego la pregunta actualizada por Mark Lilla, sobre el “espacio común”, “el sensus communis” – tomado de la Crítica del Juicio de Kant. Y retomando así la línea abierta por Hannah Arendt, partiendo de Jaspers acerca de “lo común”, “la comuniación, comprensión”.

Valdés Lucas, Alicia (UC3M): “Municipalismo feminista. Alienación, sexuación y hegemonía”

Esta ponencia forma parte de una investigación más amplia en el marco de la tesis doctoral que estoy desarrollando bajo el nombre “La construcción de lo femenino en el capitalismo. Una lectura desde la izquierda lacaniana” y que corresponde a los capítulos que tienen como objetivo el plantear una praxis feminista de la democracia radical.

El actual contexto sociopolítico-económico ha dejado ver que la universalidad de la que se hacía abanderada la hegemonía liberal era únicamente un mito o una ilusión sobre la que se construía dicha hegemonía. Esta debilidad, esta toma de conciencia de la falsa promesa liberal ha producido la toma de conciencia de determinados sujetos que viven en la centralidad (Europa y norte América) desde el discurso de una izquierda que no logra aglutinar y desde un populismo reaccionario basado en la constante exclusión del otro. Pero la inconsistencia de esta hegemonía venía siendo denunciada desde hacía décadas por movimiento decoloniales y feministas que hacían referencia a la no-universalidad del sueño neoliberal.

Esta ponencia tiene dos objetivos principales. Por un lado, desarrolla un mapa cognitivo a través de la teoría lacaniana y de la izquierda lacaniana (Butler, Zizek, Laclau, Mouffe y Stavrakakis) como herramienta de diagnóstico ante la actual crisis de hegemonía y universalidad que vivimos y sobre las estrategias de poder del populismo derecha y la capacidad de la izquierda de articular una alternativa política.

Partiendo de las ideas como la del evento en Badiou, los significantes vacíos lacanianos en la teoría de Laclau y la fórmula del fantasma de Lacan aplicada al campo de la teoría política, la autora de esta ponencia afirma que tanto el androcentrismo como el etnocentrismo de determinadas corrientes políticas acaban abocando la teoría política a nociones que comparten origen epistemológico con el neoliberalismo. Es por ello que, como segundo objetivo, la ponencia entiende que el horizonte para la izquierda en su pugna contra el populismo es el acercamiento hacia la crítica epistemológica que se desarrolla en el feminismo decolonial cómo único marco que puede asegurar el municipalismo como la praxis de la democracia radical

En resumen, la ponencia supone una articulación feminista desde la izquierda lacaniana del municipalismo como herramienta para la democracia radical.

Ventura Medina, José Luis (UCM): “Secuestro y exclusión: los mecanismos de la política populista”  

En la presente comunicación se propone una lectura del populismo que se diferencia de las interpretaciones descriptivas (Canovan 1981), funcionalistas (Di Tella 2010), teórico psicoanalista (Laclau 2007), cultural (Beasley-Murray 2010) o del análisis del discurso (Hawkins 2010).  Dicha propuesta se fundamenta en la teoría prospectiva (Kahneman and Tversky 1979) y los desarrollos de la economía conductual (Camerer, Loewenstein, and Rabin 2011). En ella se sostiene que el populismo se alimenta de la desafección ciudadana, se aprovecha de los sesgos sus cognitivos y los retroalimenta con una retórica que busca manipular y conducir a la ciudadanía a la polarización de grupos.

En esta comunicación se examinan los mecanismos de la polarización de grupos y como conducen al secuestro y la exclusión ciudadana, a partir de los sesgos cognitivos subyacentes (Sunstein 2011) (Sunstein 2009)  y cómo se hace uso de éstos en las políticas populistas. Para ello atendemos primero, a las fuentes de información de las que se alimente la polarización de grupo, a saber, la deliberación y el rumor. Examinamos la naturaleza de ambas fuentes de información y cómo los ciudadanos procesamos, tanto la poca información, como el exceso de información. Dedicamos especial atención a la información que promueve emociones como las de temor y esperanza, y como éstas ayudan a la polarización.  En segundo lugar, examinamos los sesgos que subyacen al modo en el que procesamos la información y que posibilitan nuestra tendencia a radicalizarnos. En este sentido examinamos el sesgo de asimilación, que posibilita interpretar la información de manera que confirma nuestras propias creencias e interés y la actitud polarizada, que nos lleva a radicalizarnos y combatir las ideas contrarias.   Por último, se muestra como se ha hecho uso de estos sesgos para alimentar la política populista, dividiendo la sociedad en dos grupos, a saber, los secuestrados y los excluidos.

 

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